miércoles, 9 de marzo de 2016

LAS PERIDOTITAS. UN VALOR GEOLÓGICO Y CULTURAL PARA LA PROPUESTA DEL PARQUE NACIONAL SIERRA DE LAS NIEVES




Esta entrada va dedicada a mi amigo Paco "Patucha", amante y defensor incondicional de las rocas peridotitas y de los paisajes que modelan ¡Va por tí, Paco!






A veces, cuando alzamos la vista y miramos a nuestro alrededor, desconocemos por completo el valor de las cosas que nos rodean. Y más, cuanto más cerca están. Muchas veces miramos, pero no vemos…

Como todos sabemos la Sierra de las Nieves se encuentra inmersa en uno de los cambios más trascendentales que va a vivir en muchos años y no me refiero a los recortes en fondos al desarrollo, sino a  la esperada y ansiada declaración como Parque Nacional Sierra Nieves. Una nueva oportunidad de futuro para este territorio que esperamos no se malogre.



Pinsapar en la Sierra de las Nieves


¡Pero bueno!, si ya tiene la catalogación de Parque Natural ¿a qué viene eso de Parque Nacional? ¿Me van a poner restricciones? ¿Es que ya no voy a poder salir al campo ni a pasear? ¿Me van a meter en la cárcel por coger una flor, por llevarme una piedra o por hacer mis necesidades detrás de un pinsapo? 

Pues no, voz cursiva. No se trata de eso, aunque muchos así lo piensen. Los parques nacionales buscan preservar áreas naturales determinadas que contengan unas características tan singulares, tan especiales, tan particulares, que merecen ser revestidos con una protección especial. No se trata de prohibir sino de regular el uso para preservar los valores de los que hablamos y que sucesivas generaciones puedan disfrutarlos. La Ley 30/2014, de 3de diciembre, de Parques Nacionales en su Título II, artículo 4, lo recoge tal que así:

Los parques nacionales son espacios naturales, de alto valor ecológico y cultural, poco transformados por la explotación o actividad humana que, en razón de la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna, de su geología o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, culturales, educativos y científicos destacados cuya conservación merece una atención preferente y se declara de interés general del Estado.



Pinsapos en la Sierra de las Nieves



Otra escena de viejos pinsapos en la Sierra de las Nieves


 Resulta que habitamos (los vecinos de Sierra de las Nieves y colindantes) en torno a un espacio natural de grandes valores ecológicos, naturales, ambientales y culturales susceptible, por ello, de ser catalogado con el máximo galardón nacional en este ámbito, el de parque nacional. Eso significa, en cristiano, pasar de tercera regional a primera división de un tirón ya que los parques nacionales reciben más recursos, más inversiones y ofrecen muchas más oportunidades a sectores como el turismo rural y cultural, las agroindustrias locales, los productos agrícolas y ganaderos… En definitiva, más oportunidades para el desarrollo económico de las zonas aledañas, para la creación de empleo y para la vida de nuestros pueblos. En España hay alrededor de 200 Parques naturales y tan sólo 15 parques nacionales, dos de ellos en Andalucía (Doñana, en Huelva y Sierra Nevada, en Granada). Echen ustedes mismos las cuentas… 



Red de Parques Nacionales de España




Red de Parques Naturales de España


Aunque son muchos los valores para considerar la especial singularidad de ciertas zonas de la Sierra de las Nieves como para proceder a la declaración de Parque Nacional, me gustaría detenerme en esta entrada en el aspecto geológico y, más particularmente, en lo relativo a las rocas peridotitas y su excepcionalidad. 





Peridotitas serpentinizadas en Monda


¡Pero si una piedra es una piedra! Unas más grandes, unas más pequeñas, unas más oscuras otras más claras, unas más redondas, otras más angulosas… todas muy duras ¡No encuentro la diferencia! ¡Estos amantes de la naturaleza están obsesionados!

Bueno, siento tener que hacerte esto, voz cursiva, pero no todas las rocas son iguales. Las peridotitas no son unas rocas cualesquiera, son rocas de origen ígneo (hay tres tipos básicos: sedimentarias, que son las que se forman por acumulación de sedimentos; ígneas, que son las que proceden de zonas profundas; y metamórficas, que son las que a partir de las anteriores u otras metamórficas, se transforman -metamorfizan- en otras a raíz de verse bajo la acción de calor o grandes presiones). Las peridotitas se forman en el manto superior terrestre a más de 70 km de profundidad y a tan altas temperaturas que el material geológico está fundido en forma de una masa viscosa, el magma. Este tipo de rocas ascienden a la superficie a través de la fracturación de la corteza terrestre debida a los movimientos de placas tectónicas, esos mismos que han originado los últimos pequeños terremotos en Málaga. Hay unos 700 tipos de rocas ígneas y entre ellas se encuentran las peridotitas, rocas de gran valor científico que son las más abundantes en el manto pero escasas en la superficie terrestre y relativamente abundantes en la Sierra de las Nieves y sus entornos. Debido a su formación en el manto superior, son ricas en hierro y silicatos de magnesios, primordialmente olivino y piroxeno. Su ascenso a la corteza continental debemos relacionarla con la orogenia alpina, hace decenas de millones de años, que formó los Pirineos y los Sistemas Béticos junto con las grandes cadenas montañosas del sur de Europa y Asia, así como en el norte de África (Atlas y Rif).



La Tierra, al igual que una cebolla, tiene sus capas


El ascenso hacia la superficie lo hacen poquito a poco, no de golpe como ocurre con las rocas fundidas que expelen los volcanes con violencia telúrica formando ardientes y espectaculares ríos de lava, por lo que se van enfriando paulatinamente a medida que ascienden para acabar cristalizando y formando afloramientos que luego son pulidos y modelados por los agentes meteorológicos mientras reciben su cubierta vegetal y son explotados por los seres humanos que, mediante sus actividades económicas (silvicultura, ganadería, minería…) son los que le dan un último toque pasando a formar parte de esta forma, además de nuestros paisajes naturales, de nuestros paisajes culturales.



El magma del interior de la Tierra asciende en forma de roca fundida a través de los volcanes o poco a poco, 
como las rocas ígneas


Su riqueza en metales pesados hace que al contacto con el aire y los agentes meteorológicos se oxiden y adquieran esas tonalidades pardo-rojizas tan características que las personaliza, que las hace notablemente diferentes al resto de las formaciones de su alrededor y que en muchas ocasiones les provee de sus nombres: Sierra Parda, Sierra Bermeja… Sin embargo, en origen, la peridotita es una roca de color oscuro verdoso, muy rica en olivino, y es la fuente más importante de cromo, un metal muy resistente a la corrosión que se combina con otros en aleaciones, como el acero, para favorecer su inoxidabilidad o en pinturas cromadas como tratamiento antioxidante.



 Afloramiento de peridotitas en Monda


En la provincia de Málaga existen unos importantes e impresionantes afloramientos de peridotitas. Destaca Sierra Bermeja, con la catalogación de Paraje Natural de la zona de los Reales, impresionante telón de fondo de Estepona y espacio de gran interés natural donde hay ciertas iniciativas que reclaman la creación de un parque nacionalpropio. Y es que se trata de un espacio muy, pero que muy singular, con unos ecosistemas serpentinícolas donde habitan diferentes endemismos y con el mayor bosque de pinsapos sobre peridotitas que existe en el mundo. Toda esta sierra y sus estribaciones hasta sierra Real en en Istán e, incluso algunas prominencias de Sierra Blanca y las sierras de Alpujata, además de las distintas huellas de explotación humana a lo largo del tiempo (hornos de miera, minas...), formaron parte de un cordón fronterizo en época medieval, por lo que podemos hallar diferentes fortalezas de esta época (y que suponen un importante patrimonio arqueológico) en sus picos y cerros, desde los que se goza de unas espectaculares panorámicas hacia el maltrecho litoral y un estratégico dominio visual de toda la costa.

Sierra Bermeja, sin duda, es un lugar que más adelante vamos a tratar en este blog.



Sierra Bermeja desde la vecina Sierra Blanca



El pinsapar de Sierra Bermeja



Vistas del litoral desde Sierra Bermeja



Principales afloramientos de peridotitas en la provincia de Málaga donde sobresale el de Sierra Bermeja


En la Sierra de las Nieves también contamos con importantes afloramientos  -ninguno de la entidad del de Sierra Bermeja, todo hay que decirlo- como sierra Real en Istán (junto a las sierras Palmitera y Espartera); la sierra de la Robla, en Casarabonela; el cerro Corona de Tolox; Bornoque entre Monda e Istán; o las Sierras de Alpujata entre Monda y Coín, así como Sierra Pelada en este último municipio o la Sierra de Aguas, en Carratraca, éstas últimas fuera de nuestra comarca.



Vista aérea de las sierras ígneas más importantes de Málaga



Otras vista aérea de las sierras ígneas más importantes de Málaga




La sierra de Tolox es admirada por el amigo Paco "Patucha" desde el Tajo de la Caína


En la Sierra de las Nieves las formaciones ricas en peridotitas se las conoce generalmente como sierras pardas. Son de menor altitud que las de geología caliza, pero algunas llegan a rondar los mil metros de altura como Sierra Real, Sierra de Alpujata o Sierra de Tolox. Estas sierras poseen  unos perfiles abruptos, con fuertes pendientes donde los materiales afloran muy fragmentados y erosionados, caracterizándose por la aparición de grandes bloques de formas prismáticas que se van partiendo y desgajando continuamente, dando lugar a la acumulación de fragmentos rocosos de distintos tamaños. Esto, unido a la pobreza de los suelos, favorece la erosión y supone un gran impedimento para la regeneración vegetal.



Sierra Real desde Sierra Blanca




Afloramiento de peridotitas en Sierra Bermeja


El ascenso lento de la masa de peridotitas y sus altas temperaturas hace que por calor y presión las rocas de alrededor sufran procesos metamórficos. Así, al entrar en contacto con la masa de rocas calizas y dolomías de su entorno, éstas sufren distintos grados de transformación dando lugar, por ejemplo, a los mármoles, tan empleados en un sector que ha sido tan vital para la economía de nuestro país hasta hace pocos años como es la construcción. Por ello es corriente que en las explotaciones de áridos de nuestra zona aparezcan también los mármoles. 




Principales explotaciones de áridos en el entorno de Sierra Alpujata


El ser rocas ricas en metales pesados las hace muy especiales porque la vegetación que posee ha de adaptarse a unas condiciones de suelos pobres para el desarrollo de la vida vegetal además de ser bastante tóxicos, ejerciendo una acción selectiva sobre las plantas. En estos suelos, además de la adaptación de ciertas plantas, aparecen numerosos endemismos, numerosas especies exclusivas que sólo se dan en este tipo de suelos.



Vegetación sobre peridotitas en Sierra Bermeja


Suele llamar nuestra atención las masas de pinos y pinsapos que habitan en las peridotitas, sobre todo en la zona de Sierra Bermeja. Aunque en la sierra de Tolox también encontramos pequeñas poblaciones de pinsapos arraigados en este tipo de suelos, no son las únicas especies de interés. Es más, hay matorrales y plantas que destacan por su particularidad, por su singularidad ya que o son endémicas o se han desarrollado adaptándose a su tipo de suelos. 




Pinsapar de Sierra Bermeja


Estos espacios, por su propia naturaleza, han tenido unos usos tradicionales muy intensos a lo largo del tiempo. Las actividades humanas han sido muy diversas y los aprovechamientos, múltiples. Aunque estas sierras no han sido aptas para el cultivo porque sus suelos son demasiado pobres, sin embargo sí que han dado lugar al desarrollo de numerosas actividades como la obtención de madera para la construcción y para la calefacción o para la elaboración de carbón vegetal; las prácticas ganaderas han sido desde tiempo inmemorial una de las actividades económicas más relevantes dada su casi nula aptitud para la agricultura, por lo que no es difícil hallar algún que otro corral o, incluso, hornos de miera; el aprovechamiento de ciertas plantas, como el enebro para hacer miera (muy relacionada con las actividades ganaderas), o la recolección de ciertos frutos, fueron otras actividades a las que habría que sumar la caza. La explotación de los recursos mineros, aunque en muchos casos haya sido a pequeña escala, también ha sido uno de los aprovechamientos humanos que más pueden destacarse.



La Sierra de Alpujata al fondo y en primer plano, extracción de áridos



 Galería de una pequeña mina excava a mano en Jorox, Alozaina.


Además, estas sierras también están cargadas de historias y memorias; en multitud de ocasiones hallamos yacimientos arqueológicos medievales, especialmente castillos y fortalezas de distintas envergaduras e importancias. Entre las sierras de Alpujata y Negra (Monda-Coín) nos encontramos con el castillo de Chillas y el de las Cañas; en la vecina sierra de Tolox, coronando uno de sus picos más altos, el castillejo de la Teja; en todo lo alto de Sierra Real, en Istán, también existen algunos restos y fue el lugar elegido por los moriscos de Istán y otras poblaciones limítrofes para refugiarse de la depredación de sus vecinos cristianos durante la revuelta morisca de 1568-70. Sin embargo hemos de volver a mencionar que es en la zona de Sierra Bermeja y sus aledañas donde también aparecen numerosas fortificaciones medievales. La mayoría de ellas pueden ponerse en relación con la revuelta de Omar Ibn Hafsún allá por finales del siglo IX y principios del XI. 






Pero estas sierras también han sido refugio de bandoleros y personas que no han querido tener tratos con la justicia. En tal sentido hemos de traer a colación a los maquis, las personas que se echaron al monte durante la Guerra Civil y años posteriores mostrando su oposición al régimen franquista y que protagonizaron algunos violentos episodios junto con la Guardia Civil, su enemiga acérrima. En el pico del Castillejo, en la sierra de Alpujata, existe una pequeña oquedad entre las rocas que fue aprovechada como refugio por las partidas de maquis, como la de Diairo, durante largo tiempo. Estas personas se agrupaban en partidas que iban de acá para allá en constante movimiento, sin detenerse demasiado tiempo en un mismo lugar por el peligro que existía de que los capturaran. El tema de los maquis es un asunto sobre el que volveremos en un futuro y no muy lejano post.



Pico Castillejos, en la Sierra de Alpujata


Interior de la "cueva" usada como refugio por Diario y su partida de maquis


Por su belleza, por su singularidad, por sus valores naturales y culturales, por su memoria e historia, estos espacios son perfectos para el desarrollo de actividades vinculadas al turismo cultural-natural y a la educación ambiental o, sencillamente, para pasear, respirar un aire de extraordinaria pureza, disfrutar de unos paisajes sin igual y desconectar del estrés de la vida diaria…  




Otra perspectiva de la Sierra de Alpujata



Epílogo

Gran parte de los elementos metálicos contenidos en las peridotitas se generaron hace miles de millones de años, incluso mucho antes de que la Tierra naciera. Y muy, muy lejos y muy arriba,  en las estrellas… Es el caso del hierro. Este metal se forma en el núcleo de las estrellas más masivas del Universo en sus últimas etapas de vida y, a la vez que nace, a la vez que se forma, provoca la muerte de estas estrellas haciéndolas explotar en violentas supernovas que generan otros materiales más pesados como el plutonio, el oro, el uranio y otros elementos pesados. 

Cuando pasees por algunas de las sierras formadas por peridotitas ten presente que de alguna forma estarás paseando sobre un trocito de estrella.


© Diego Javier Sánchez Guerra

sábado, 16 de enero de 2016

DOMINGO BELESTÁ, LA BATALLA DE MUNDA Y UN PLANO DE MONDA DE 1791


La fotografía existe desde fines del siglo XIX, pero en aquella época y aún en décadas posteriores, no estaba al alcance de todo el mundo. La pintura y el dibujo eran las encargadas de detener en el tiempo paisajes, personas, lugares, momentos… Una de las imágenes más antiguas que poseemos de Monda, una de esas capturas del tiempo, es el plano que el Teniente Coronel de Ingenieros DomingoBelestá y Pared realizó hacia 1791 y que es la protagonista principal de esta entrada. 

Esta imagen es bastante especial ya que además del casco urbano y el castillo, incluye su entorno inmediato con los nombres de los caminos, cerros y colinas, parajes y cauces fluviales, que conservamos y usamos íntegramente.




Pero ¿Cuál es el origen de este dibujo? ¿Cuál o cuales fueron las razones para que se inmortalizara con una plumilla el minúsculo municipio de Monda y sus alrededores hace más de dos siglos?

La respuesta es una, simple y compleja a su vez: la batalla de Munda. ¿Cómo es posible? ¿Qué tiene que ver la batalla de Munda, celebrada en marzo del 45 antes de Cristo, con un dibujo realizado 1836 años después? Si lo quieres saber, te invito a que sigas leyendo.

La batalla de Munda fue uno de los mayores acontecimientos bélicos de la historia de la Antigüedad. Fue la que decidió que bando se quedaba con el poder de Roma, la mayor potencia del Mediterráneo hace dos mil años, durante su guerra civil, que enfrentaba a los pompeyanos con los cesarianos, a los hijos de Pompeyo contra Julio César. Por todos es sabido que venció el segundo, pero fue una victoria cortamente saboreada ya que fue asesinado al poco tiempo en el Senado de Roma. Sin embargo, el camino de la República hacia el Imperio era ya imparable.




Durante siglos muchos eruditos y estudiosos discutieron sobre el lugar de tan trascendental batalla y durante muchísimo tiempo no hubo acuerdo. Hoy día se sabe con total certeza donde tuvo lugar y, aunque no fue en Monda, nuestro pueblo siempre estará ligado a la batalla de Munda por acontecimientos históricos muy posteriores. En Aires deMonda ya hemos tratado sobre este tema en una entrada anterior. 

Hacia finales del  siglo XVIII la Sociedad de Anticuarios de Londres se puso en contacto con el gobierno español, pues estaba realizando una Historia Universal y necesitaban realizar indagaciones sobre distintos hechos históricos, entre ellos la batalla de Munda. Querían conocer en que lugar concreto había tenido lugar este encuentro bélico tan decisivo para la Historia. El Conde de Floridablanda, en aquel momento Secretario del Despacho de Estado (algo así como un Ministro de Asuntos Exteriores), fue el que recibió la petición y encomendó el trabajo de averiguación al Teniente Coronel de Ingenieros Domingo Belestá y Pared, que por aquel entonces trabajaba en la construcción de la carretera de Antequera. Este ingeniero también realizó trabajos en el Acueducto de San Telmo de Málaga y realizó un diseño para el palacio de Carlos V de la Alhambra para su uso como escuela militar.







Belestá, ingeniero como era, poco sabía de historia y de aquel acontecimiento, pero era un hombre inteligente y de recursos. Pronto se informó y buscó la opinión de eruditos y conocedores en la materia para, más tarde, visitar personalmente algunos lugares y extraer sus propias conclusiones.

Este prolífico ingeniero visitó diferentes lugares de la geografía malagueña y sevillana buscando el lugar de Munda, lo que le hizo pasar por Monda y Ronda. Se conserva la correspondencia  que cruzó con sus superiores relativa a las indagaciones y un Informe con los resultados de su investigación acerca de la localización de Munda, fuentes consultadas, opinión de algunos estudiosos, diario de su viajes y disertación sobre el recorrido de las tropas de César y Pompeyo, del que se extrae el exquisito plano del que tratamos en esta entrada.




Observando el dibujo puede apreciarse, sin género de dudas, que Belestá era ingeniero, buen observador y excelente dibujante, pues no se le escapa ningún detalle importante.

Belestá nos presenta un plano apaisado. No se centra en el casco urbano, a pesar de regalarnos exquisitos detalles, y si en el entorno del pueblo porque su objetivo era el de comprobar si era posible que una batalla de la magnitud de la que tratamos se hubiera desarrollado en Monda.

Lo primero que observamos en el plano es la aspereza de las tierras mondeñas, muy bien plasmada por el uso que el dibujante hace de la luz al oscurecer la zona de umbría y al aclarar la de solana, mostrando claramente el relieve del pueblo. Sin ser un plano de curvas de nivel, recoge bastante bien  los cerros y elevaciones que colindan con Monda. Todo un mérito teniendo en cuenta que no poseía ni GPS, ni fotografía aérea ni los medios tecnológicos de que disponemos hoy día. Es evidente que tuvo que moverse bastante por el entorno, documentarse y preguntar a los vecinos por los nombres de los distintos parajes y lugares. También cabría la posibilidad de que su dibujo se basara en otro plano anterior hoy perdido, pero eso nunca lo sabremos. En su informe proporciona algunos interesantes detalles de Monda que prueban que hubo de informarse bastante bien antes de visitar la zona.




Observamos los dos cauces fluviales más importantes y sólo a uno de ellos llama por su nombre, la Chorrera que, no olvidemos, es el nombre que recibe la parte más baja el arroyo que parte en dos nuestro pueblo. Al principal, el Alcazarín, no le pone nombre. Obvia los del arroyo del Tejar y el del arroyo de la Teja, tributarios ambos del Alcazarín, posiblemente porque estimaba que carecían de valor para la finalidad de su trabajo.

Los tres caminos que se cruzan y encuentran con Monda si están recogidos y nominados: el de Guaro, el de Coín y el de Marbella. El de Coín, recordemos, se conserva parcialmente en la denominada calzada romana y en el trazado que hace de él no dibuja ningún puente. Esto puede deberse a que o no existiera o a que no consideró necesario el representarlo. Este camino discurre por la Vega de Monda, aflorando el empedrado original por numerosas zonas que todavía no han sido alcanzadas por el hormigón. El camino que conducía a Guaro se encontraba igualmente empedrado, de lo que se conserva  en muy mal estado algunos pocos tramos. El de Marbella ascendía por camino Alto buscando el puerto de Ojén, pero antes se bifurcaba y un ramal empedrado conducía al vecino municipio de Istán (éste se conserva parcialmente en la conocida cuesta de la Hambre), sin embargo Belestá no lo incluye en el dibujo. Tampoco incluye ni veredas ni otros caminos menores.





Las tres vías recogidas eran caminos de herradura, esto es, estaban preparados para que circularan bestias de carga y caballos, no carruajes.

La Vega de Monda es otro de los espacios recogidos por Belestá y estudiado detenidamente para descartar que una batalla del calibre de la de Munda, con miles de legionarios enfrentados, carruajes, caballos y otros pertrechos bélicos, haya tenido lugar en este sitio. Obsérvese el contraste entre la zona llana de la Vega y la rugosidad de las sierras y colinas colindantes. 




Siguiendo con nuestro vuelo sobre el territorio, nos detendremos en los cerros y colinas que bordean la Vega. Belestá no se ha molestado en dibujar ni describir la vegetación y los cultivos que en éstas se encontraban, una verdadera lástima, pero sabemos que para esa época la mayoría de los cultivos que se desparramaban por los campos mondeños eran viñas. Sin embargo sí que se hizo eco de sus nombres y, como podremos ver casi en su práctica totalidad, se trata de los mismos que hoy día utilizamos después de más de dos siglos.

Empezando por el ángulo inferior izquierdo y en sentido de las agujas del reloj, nos encontramos con el rincón de las Majadillas, el Cerro Poleo, los Llanos del Consejo, Majada Vieja, la Dehesilla, cerro del Mornal, el Chaparral, cerro Coronado, Rozuelas, la loma del Colmenar (y detrás los llanos de Pereilas, ya en Coín), cerro Gordo, la Torrecilla y la Sierra.

He querido dejar para el final el cerro de la Villeta y el pueblo, porque hay detalles que me gustaría entrar a comentar ya que en el dibujo se refleja los tres elementos que caracterizan a muchos de los pueblos de la Sierra de las Nieves y de nuestra provincia dado su origen islámico: fortaleza en cota dominante, caserío y huertas.




En el cerro de la Villeta Belestá dibuja el castillo con su zona fuerte, la más elevada,  y la alquería que se desparrama por su cara norte que se encuentra ceñida por una muralla. A pesar de que traza muy nítidamente el perímetro y los elementos de la fortaleza como muros y torres, sabemos que en esa época la construcción estaba en total ruina como él mismo relata en su informe. El dibujo de la fortaleza no deja de ser una recreación idealizada de nuestro ingeniero.





Sabemos que la alquería, la Villa Vieja, estuvo habitada hasta 1570 en que los moriscos que la avecindaban le prendieron fuego en el contexto de la rebelión de los moriscos. Su origen, siglos atrás, estuvo en la presión que los ejércitos castellanos ejercían sobre el Reino de Granada. Ello causaba una gran inseguridad entre las poblaciones pequeñas. En los alrededores de Monda había muchas de ellas que quedaron despobladas porque sus moradores se fueron trasladando a la ladera del castillo huyendo de las algaradas de los castellanos, una zona mejor protegida, dando origen al pueblo de Monda. 

A los pies de la fortaleza, hacia el Sur, nos encontramos con el casco urbano. Las calles están esbozadas y  Belestá no se detiene en destacar ningún edificio como la Iglesia o la casa fuerte del marqués de Villena, donde todavía existía la torre denominada El Bombo, nombre que pasó al edificio contiguo cuando esta fue demolida. Llama la atención lo rectilíneo del trazado viario (que no se corresponde con la realidad), el que no aparezca la plaza ni, incluso, el barrio de las Erillas, que sabemos que ya existía por esas fechas por un dibujo de 1752 del Catastro de Ensenada de Monda, pero el autor no se para en detalles que le distraigan de su verdadero objetivo. Sin embargo sí que plasma, junto a las casas que aparecen en negro, unas cuadrículas con puntos que se asemejan a fichas de dominó. Se trata de las huertas urbanas que todavía debía haber en el municipio y que algunos documentos, como el Libro de Apeo de Monda (siglo XVI) ya recogían.




El tercer elemento y más bajo, es la zona de huertas denominada Huertos, hacia el Norte. El autor ha dibujado las parcelas irrigadas de mayores dimensiones que las del casco urbano, pero sólo las ha esbozado. Ya entonces estas huertas se alimentaban con las aguas excedentarias de la fuente de la Villa y de la fuente de la Jaula, que ya existían en esa época aunque ninguna de las dos se recojan en el dibujo. Una red de acequias y varias albercas se encargaban de distribuir el agua por las parcelas bajo la supervisión del Alcalde del Agua para que cada parcela se nutriera del agua que le correspondía.




Domingo Belestá, tras visitar Monda, continuó por Ronda y otras poblaciones de Sevilla buscando el lugar de Munda. A nuestro pueblo, contando con su experiencia militar y las informaciones recabadas por otros eruditos de la época como Pérez Bayer, lo descartó por completo.

Su informe final no fue de la satisfacción de sus superiores, por lo que recabaron otro de Pérez Bayer para enviarlo a la Sociedad de Anticuarios de Londres. Este documento, tristemente, no se conserva. 



© Diego Javier Sánchez Guerra.




viernes, 16 de octubre de 2015

JUAN JIMÉNEZ MACÍAS, “MONDEÑO”. UN POETA POPULAR NACIDO EN MONDA Y CORDOBÉS DE ADOPCIÓN

A veces uno se levanta por la mañana y tras consultar el correo electrónico se lleva una pero que muy grata sorpresa...

No hace muchos días arribó al buzón de mi e-mail en el Ayuntamiento de Monda un correo electrónico procedente de Córdoba. Lo enviaba Nicolás Lesmes a través de un amigo suyo desde esta bella ciudad, antaño capital de al-Andalus y cuyo famoso puente peina las aguas del Guadalquivir con sus numerosos tajamares desde tiempo inmemorial. En esta carta informaba sobre la figura del poeta Juan Jiménez Macías, conocido por aquellos lares como “Mondeño”, y del gesto que había tenido el Ayuntamiento de Córdoba al dedicarle una calle.





Juan Jiménez Macías era un vecino de Monda que nació un caluroso  cinco de mayo del año 1941 en la vivienda nº 40 de la calle Coronel Bernal (actual calle Enmedio), hijo de José Jiménez y de Encarnación Macías, tal y como consta en su certificado de nacimiento. Ya muy joven y para buscarse la vida en los amargos años que siguieron a nuestra Guerra Civil, hubo de trasladarse a la ciudad de Málaga, donde trabajó con denuedo en una carbonería en el castizo barrio de la Trinidad, no muy lejos de la Iglesia de San Pablo. Más tarde vendría su traslado a Córdoba, al obrero barrio Huerto de la Reina, donde se asentó definitivamente y donde encontró la punta de su raíz sin olvidar nunca su Monda natal.

En su libro “Mondeño. Pensamientos y glosario poético”, encontramos una primera referencia a u vida y experiencia vital:

Juan Jiménez Macías nació, un cinnco de mayo de mil novecientos  cuarenta y uno en la villa de Monda, pueblo de la serranía de Ronda. Pueblo histórico por sus acuñaciones de monedas romanas y, posteriormente, de monedas árabes, perteneciendo el pueblo al califato cordobés.

Juan empezó su  vida laboral, como la mayoría de aquella época, siendo un niño, que al fallecer su padre joven, tuvo que sacar los estudios primarios, compatibilizándolos con el trabajo de carbonero.  a  la edad  de catorce años, fue repartidor con un carro tirado por un noble animal como es el borrico, cargado de cajas de botellas de lejía. a los dieciséis años, cambió el trabajo siendo faenero en el puerto de Málaga, cuando faltaba personal en plantilla fija que pertenecía al puerto, compatibilizando esta labor con la carga y descarga de carbón que entraba en la estación de Renfe en Málaga.

Así fue la vida, tirando hasta los escasos dieciocho años, donde le picó el gusanillo de la "hombría", aventura o ganas de comerse el mundo, marchándose con varios amigos a Barcelona, Mataró, San Juan,etc. No sabiendo aún porqué, marchó en solitario a Pedrosa de Valdeporres (Burgos), trabajando en el Túnel de la Engaña. Tras varios meses de padecimientos y, viendo como los compañeros perdían la vida en el túnel, marchó a San Juan de San Pedro, aldea Tamajón, pueblo de Humanes, provincia de Guadalajara, Pantano de Isabel II, trabajo túnel, es decir, el mismo trabajo cambiando de lugar. Aunque aquí no se presenciaron accidentes mortales. 

Con idas a Avilés (Asturias) y venidas a Andalucía, conoció Córdoba, tierra que sin saber cómo, lo fue germinando de embrujo y raíz, y, en pocos meses, fue conscientemente arropado en el amor y en la belleza de la tierra cordobesa. 

En mil novecientos sesenta y tres vino aquel servicio militar, dicho sea de paso,fue un relax para sus aventuras y desventuras. Unidad de farmacia militar de Melilla, con mucho tiempo libre, que fue bien aprovechado para empezar a estudiar y escribir sus primeras poesías y pensamientos.

De vuelta a la vida civil, su vida laboral, dio un cambio de vuelta de camisa. Trabajó en una empresa multinacional, como vendedor de la misma, sacando buen provecho. La empresa daba un curso de ventas que era muy  beneficioso para la instrucción del vendedor. En futuro próximo daría su rendimiento. 

Por cuestiones personales volvió a Málaga, trabajando en otra empresa multinacional, ocupando el mismo puesto de trabajo que en la anterior. Por la cosa estuvo un año, sin dejar de venir a Córdoba. Se casó en la misma  Huerta de la Reina, con una buena compañera, pues, de todos es sabido, los sinsabores de la vida a los cuales tapa y ayuda el cariño,amor y fe de la  pareja. Dos años largos en la costa, y decidieron poner una pequeña tienda de siete metros cuadrados en arrendamiento. Treinta años de "tendero". Así fue la etapa definitiva de su vida laboral.

Fue por iniciativa de sus propios vecinos y amigos ya que era una persona muy querida por todos y por los numerosos premios que recibió por su manejo en el arte de las letras, que se promovió el bautizar  una calle con su nombre.

En  Monda nunca había oído hablar de él. El único “Mondeño” que conocía (y que conocemos muchos) es el afamado torero. Es más, cuando después he preguntado a la gente mayor del pueblo sólo he podido arañar un vago y borroso recuerdo de su memoria. Su hija María Dolores, con la que pude contactar, nos da más pistas sobre su ascendencia y orígenes, concretamente sobre sus progenitores: Mi abuelo José Jiménez Rubiales, piconero de profesión,  era apodado como “Pepe el de la Sidra” y mi abuela Encarnación Macías “Encarna la Teresita”.





Recurrimos nuevamente a su libro “Mondeño. Pensamientos y glosario poético”, para ver el poema que le dedica a la ciudad de Córdoba:

CÓRDOBA

Córdoba de las culturas
tiene raíces que son embrujadoras,
Córdoba con su elegancia y finura
Sello propio de gran señora.

Séneca… Averroes…
el pintor Julio Romero,
mirando a mi cordobesa
me siento, en el cielo.

Mi Cristo de los Faroles
en la Plaza de Capuchinos
¡Ay! Virgen de los Dolores,
Estampa de lo divino.


Por la tarde, con más tiempo y tranquilidad, volví a leer el mencionado correo electrónico que envió Nicolás Lesmes, a lo que siguió una furtiva búsqueda en Internet sobre Juan Jiménez, donde aparece  mencionado en varias webs. La primera entrada del buscador nos dirige a  un vídeo con el homenaje póstumo que le rindió la ciudad de Córdoba en 2010 durante la celebración de su carnaval en el Gran Teatro de Córdoba.




Sigo buscando y encuentro la web de la Asociación Cultural “Amigos de Villafranca de Córdoba”, donde Catalina Gómez Díaz, una de sus socias y trabajadora del Hospital Reina Sofía donde atendió a “Mondeño”, le dedica una reseña y unas palabras de agradecimiento ya a título póstumo, donde agrega un poema que el poeta le envió y que a continuación reproducimos:


UNIVERSO RENOVADO

No hagas caso a este poeta…
Pues no vale la pena…
Ya que su mente conlleva
Fantasías de soles y estrellas.

Oh, poeta de la naturaleza
que encoge su corazón al llanto
donde pensamientos puritanos
o maldad es un espanto.

Oh, subconsciente que reluce
de pensamientos ignorados
de los mundos del universo
en visión futura y pasada.

Oh, montañas que se harán mares
desierto será el propio mar
vendrán nuevos dioses terrestres
otra vez el pájaro, aprenderá a volar.

Vuelve el mundo a ser dueño
de todo lo que nos dio prestado
y vuelve  otra vez a concederlo
creando nuevos mundos pasados.

De mundos está lleno el universo
aún siendo por nosotros ignorados
no viendo nuestro crecido saber
que la naturaleza nos regala,
aún siendo prestado.

No hagas caso a este poeta…
No vale la pena…
ya que su mente conlleva
fantasías de soles y estrellas.


Prosigo indagando en Internet y no tardo en encontrar su huella en forma de colaboración en la publicación digital “Cuadernos del Rebalaje” nº 21, dedicada a las Letras Flamencas por Jabegote (es un cante marengo, uno de los palos del flamenco del grupo de los cantes malagueños), donde el autor, José Espejo Delgado, le dedica unas palabras de agradecimiento.





Nicolás Lesmes nos hacer llegar también una carta de homenaje a Juan Jiménez, que se encuentra publicada en el Diario de Córdoba, que a continuación se reproduce:


Homenaje al Caballero de Monda

Con el ruego de su publicación en cartas al director,  en nombre de todos los vecinos de la Huerta de la Reina y en el mío propio, queremos rendir este pequeño homenaje a Don  Juan Jiménez Macías.

Desde su llegada a nuestra tierra cordobesa, fue bien acogido por todos y le honramos con nuestra más que merecida amistad.

 Llegaste muy joven y con una gran ilusión y con el paso del tiempo llegaste a sentirte un cordobés más entre nosotros y mucho más aun, cunando encontraste al gran amor de tu vida, que fue, la señora María Aranda. Una gran dama llena de bondad e irradiando alegría a todas horas. Ella hizo realidad, en el malagueño de Monda,  que a pesar de su acento mediterráneo, se hiciese tan cordobés como el que más.

Estableció su negocio, dedicado a frutería y alimentación: Casa Juanito el “Malagueño,” en la calle Pintor Palomino esquina a la calle Colombia. Su establecimiento gozaba de gran reputación por la gran calidad de los productos que ofertaba, así como por su trato afable y sencillo con su numerosa clientela.  Juan ganó fama de ser buen conocedor, tanto en frutas y hortalizas, así como de la alimentación en general, llegando a ser muy reconocido por toda Córdoba.

Otra faceta muy interesante de su vida era su altruismo demostrado una y mil veces, con los chavales del barrio, que soñaban con ser futbolistas. Él los montaba en su 4L y los llevaba por esos campos de fútbol de los pueblos y una vez acabados los partidos, les repartía bocadillos y refrescos, que previamente había preparado en su tienda. Así mismo los fotografiaba, les regalaba las fotos y muchas de ellas las exponía en su establecimiento para orgullo de sus padres.

Sin lugar a dudas, lo más interesante de Juan Jiménez, el “Caballero Legionario” fue su andadura poética. El duende que atesoraba su alma, alcanzó fama universal, tanto que, aún hoy seguimos añorando sus maravillosos poemas.

Nuestro ayuntamiento también ha querido perpetuar su memoria colocando una placa con su nombre en una zona ajardinada del Tablero bajo. Los vecinos de la Huerta de la Reina nos sentimos congratulados por ese nombramiento.





Nuevamente hemos de recurrir a su libro “Mondeño. Pensamientos y glosario poético”, para encontrar un poema que dedica a Málaga donde, como se ha señalado,  trabajó en una carbonería del tradicional barrio de la Trinidad:


MÁLAGA

Málaga, belleza natural
clima soñado por el humano
tierra de amor fraternal
donde, cariño de hermano.

Espigón de la farola
cada una de su roca, es vida
cuando te embelesan las olas
asomando las algas floridas.

Luces del faro…
que entrelazan las estrellas,
eres tú Málaga de mi alma
¡de las estampas! La más bella.


En ese mismo libro encontramos algunas referencias a sus recuerdos en la carbonería en la que trabajaba:

Un despacho de carbón, se llama “Carbonería”, en  una ciudad cálida, con frío húmedo y poca ropa en el cuerpo, en invierno del año.

Las seis y treinta de la mañana, un niño vivo en imaginación y maravillosamente ignorante en su juventud, abría la carbonería y empezaba su tarea cotidiana encendiendo la “copa”, brasero de carbón, que se prendía con una tea de leña. Preparaba carbón y partía leña para su venta. Era una pequeña ayuda para su madre que hacía las tareas cotidianas, para luego tener que estar el resto del largo día en el despacho.

Venía algún que otro cliente que se atendía siempre bien, enseñanza que el niño aprendió de su madre.



María Dolores Jiménez, una de sus tres hijas, nos envía una  completa y cariñosa reseña sobre el origen, vida y trayectoria poética de su padre, Juan Jiménez Macías, “Mondeño”, que por su enorme interés compartimos al objeto de darlo a conocer:


El poeta D. Juan Jiménez Macías “Mondeño” nació el 5 de mayo de 1941 en Monda, provincia de Málaga. Siendo muy pequeño su familia, de origen piconero, se trasladó al barrio de la Trinidad, en la capital malagueña, regentando un negocio de venta de carbón. Nunca olvidó sus orígenes y, fuera donde fuere, nombraba a la Monda de su alma, la refería a modo de broma como la “nación de Monda”.

En 1968 se casó con una cordobesa cuya familia estaba afincada en el barrio “Huerta de la Reina” de la capital cordobesa. Por todos muy conocido y querido, estuvo regentando un negocio familiar en dicho barrio donde vivió más de cuarenta años. Su ánimo era tal que hoy en día aún se le recuerda por los chistes que hacía mientras atendía a sus vecinos con una gracia natural e innata, o sus carteles colocados en un pequeño escaparate escritos con tal ingenio que no había viandante que no detuviera para su lectura.

Fue un trabajador infatigable y una persona inquieta que comenzó a escribir sus letrillas de manera privada en la soledad de su trastienda. Más adelante, a finales de la década de los ochenta, sus letras fueron publicadas en el carnaval cordobés, destacando en los cuartetos, de los cuales siempre consiguió buenas críticas obteniendo varios premios, a destacar: segundo premio en 1985, primero en 1986 y tercero en 1987. También se atrevió con la chirigota, obteniendo el tercer premio en 1988, segundo premio y primero en cuplé de 1989 y segundo premio en 1990. Los más de diez años de su trayectoria carnavalesca, los numerosos premios conseguidos y las “colaboraciones anónimas” que realizó en este campo este genio de la crítica, avalan a este  gran poeta humilde en su día a día.

Publica una pequeña parte de su gran obra en el libro titulado MONDEÑO,  compuesto por poesías, pensamientos, varios tipos de cantes y narrativa ácrata. Este ejemplar está inscrito por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en  el Registro de la Propiedad Intelectual en el año 2003. Aunque está pendiente publicar gran parte de su obra, en este libro se ven reflejados importantes esbozos de su arte y escritura.

En el año 2006 presenta “Canto a Córdoba”, una pincelada de su trabajo en el Primer Premio Literario “Córdoba, Patrimonio de la Humanidad” recibiendo una mención especial por parte del Ayuntamiento de Córdoba.

En el 2007 en el Segundo Premio Literario “Córdoba, Patrimonio de la Humanidad”, vuelve a recibir el mismo reconocimiento por “Una vivencia de Córdoba”.

El 14 de octubre de 2009 fallece a los 68 años de edad, después de una fuerte lucha contra el cáncer, donde demostró valentía y  enormes ganas de vivir.

En el carnaval de febrero de 2010 se le realiza un emotivo homenaje en el Gran Teatro de Córdoba, donde se le concedió el primer premio en la historia de esta fiesta en la ciudad por su trayectoria como letrista en este concurso otorgado por la Asociación de Autores y Directores del Carnaval y por la Asociación del Carnaval  de Córdoba.

Conocido y querido por todo el barrio de la Huerta de las Reina, la asociación de vecinos solicita ante el Ayuntamiento de Córdoba designar una calle cercana al barrio con el nombre de Poeta Juan Jiménez Macías “El Mondeño”. Apodo con el que firmaba sus poemas, señal inequívoca de lo orgulloso que se sentía de su pueblo, su nación “Monda”.






En su obra poética encontramos dos poemas dedicados a nuestro pueblo, a su “nación de Monda”, que podemos leer a continuación:

MONDA DE MAÑANA

Que alegría me das
verte por la mañana,
metida en tu silencio
del respirar de sus sierras.

amapolas, margaritas,
sangre de toro, campanitas,
flores como un manto
echado en tu tierra.

Como si fuera posible
realzar más tu belleza,
eres una pincelada
de Dios a  la naturaleza.

Mi corazón repite salto
cuando veo tu suelo
nunca siento la tristeza,
parece que me hablan
las raíces de mi sangre,
¡Sin saber yo, cómo expresarles!

Duermo sin dejar
con mi mente de abrazarte,
no quiero de ti despegar
hasta que la vida me arranque.

Mi mente esta extraña
que mi persona no se esconda;
eres tú, villa de Monda
la que me haces soñar.



MI PUEBLO

Mi pueblo, es serrano
es la tierra, donde nací
donde está las raíces de mi raíz
aunque de él me marché pronto
siempre vuelvo por allí.

Mi pueblo, fue villa
con acuñaciones romanas
monedas árabes, también
tierra reconocida como suya
en el califato cordobés.

Mi pueblo, tiene su historia
siempre orgullo, lo siento
aunque sea, egoísmo humano
de gloria, sus recuerdos, me llenó
quizás así, a mis raíces llevó.

Mi pueblo, nunca lo olvido
habiendo pasado, muchos años
muchos; que de Córdoba me enamoré
sin sentir celos, por ambos ningunos
pués, es volver al volver.

Mi pueblo, sigue viviendo
el tiempo machacosamente pasa
menos para él, más para mí
mi carió, lo sigue manteniendo
como lo hizo, mi raíz.

Mi pueblo, lo piso y lo paseo
a los paisanos, soy desconocido
en mi propia sombra, me cobijo
y mi soledad, de sueños vencidos,
corazón mío, con mi tristeza aflijo.

Mi pueblo tiene mi nostalgia
del recuerdo de aquellos míos
aquella, santa, madre que tuve
cariñosa y luchadora, mi abuela
punzadas, inolvidable de esta tierra.

Mi pueblo sabe…
que el viejo no olvida…
fuente de la Jaula, la de la Villa
sierra que con el sol brilla
y con el viento chilla.

Mi pueblo, se llama, Monda
junto con mis amores, a Córdoba
hace feliz, mi exquisitez
que en esta, tierra de mis sueños
Mondeño siempre seré.


Terminamos esta reseña a Juan Jiménez Macías, “Mondeño”, con las palabras que su hija le dedica en uno de sus correos:

A pesar de que mi padre se fue muy pequeñito de Monda tenía familia que visitaba durante su infancia y con posterioridad y en su juventud y madurez. Nunca olvidó sus raíces y creo que, con los años, tenía a su pueblo aún mas presente.

Tenía un negocio de apuestas mixtas en el barrio de la Huerta de la Reina en Córdoba Capital, aún continúa abierto, lo regenta una hermana mía, ya veis en la foto adjunta como se llama...




Para la familia es un honor y un orgullo, el cariño que tantas personas han demostrado por la figura de mi padre. Fue una persona con una fuerte energía vital desde luego no pasó desapercibido, en estos años numerosas personas nos han enviado y publicado escritos de agradecimiento a la figura de mi padre.

Lo más sorprendente de todo es que a pesar de sus humildes orígenes, de su falta de estudios académicos, supo formarse, era autodidacta y tremendamente inteligente. Logró el éxito profesional partiendo de la nada, tuvo varios negocios, tres hijas a las que dio estudios y un futuro y una mujer que lo adoró y dejó en una posición acomodada gracias al trabajo de ambos.

Aportó al carnaval de Córdoba sus letras de la que obtuvo numerosos premios pero lo más importante fue su aportación anónima en cientos de colaboraciones, esa fue la que las personas agradecían realmente.





Agradecimientos
Nicolás Lesmes Toledano
José Manuel Hernández
María Dolores Jiménez Martínez







Diego Javier Sánchez Guerra