domingo, 3 de mayo de 2026

EL POZO DE LA REYERTA. UN CONFLICTO ENTRE NEVEROS EN EL SIGLO XVIII EN EL PARQUE NACIONAL SIERRA DE LAS NIEVES.

 


El puerto de los Ventisqueros, en Yunquera,
Parque Nacional Sierra de las Nieves 

    Hace algunos años finalicé -aunque nunca lo daré por terminado- un trabajo de investigación sobre los pozos de nieve (mejor dicho, los ventisqueros), los neveros o trabajadores de la nieve y el comercio del hielo en lo que hoy día es el Parque Nacional Sierra de las Nieves. Se trata de un ensayo histórico, una obra de carácter divulgativo redactada en un lenguaje sencillo y asequible que nos acerca a una de las actividades y a uno de los oficios desaparecidos más interesantes de la Sierra de las Nieves y de toda la provincia de Málaga, pues multitud de sierras malagueñas sumaron esta actividad económica a la ganadería, el carboneo... A pesar de que este oficio tuvo una amplia representación en otras muchas sierras malagueñas la de las Nieves fue, con notable diferencia, la que más producto elaboró y a la que más a lugares llevó su frescura y su frío caduco durante más tiempo. Tanto es así que se bautizó con este nombre a este macizo montañoso que en el pasado había tenido otras múltiples denominaciones (Sierra Blanquilla, Sierra Pynerla, Sierra de Jamares…).

 

La Sierra de las Nieves y a sus pies, Tolox 

(Antonio F. Gallego)

 

    Aunque, a juzgar por la cantidad de documentos archivísticos, informaciones en libros de viajeros, botánicos… y restos de estas pequeñas industrias, este proceso de indagación, en otras circunstancias y con otros condimentos, hubiera dado pie a al menos una interesante tesis doctoral. No lo doy por completamente cerrado, pero esto es lo que hay.

    En esa aventura investigadora he podido constatar, entre otras muchas cosas, cuan importante eran los papeles de Ronda y Tolox en el mercado de almacenaje, suministro y comercio de la nieve, que surtía a toda la Baja Andalucía, llegando a Sevilla, Cádiz y Ceuta y, en ocasiones, a Huelva… Un papel el de estas dos poblaciones más importante que el de la misma Yunquera, cuyos aprovechamientos níveos los gestionaba la ciudad de Málaga, propietaria de esta villa y consumidora exclusiva de las nieves y hielos yunqueranos. ¿Y El Burgo? ¿Dónde nos dejamos a El Burgo? Este bellísimo municipio que nos recibe con su castillo de Miraflores enfaldado con esa cascada de chumberas tuvo un papel menor en el oficio de almacenamiento y abastecimiento de nieve, pero lo tuvo. Cosa poco conocida y menos divulgada.

 


 Principales destinos del hielo de la Sierra de las Nieves entre los siglos XVI-XIX

 

    A este tema de la nieve y los neveros ya le he dedicado varias entradas en mi blog y si alguna noche tienes insomnio, te los recomiendo. A saber:

El hombre y la Sierra (de las Nieves). El oficio de nevero http://airesdemonda.blogspot.com/2017/01/el-hombre-y-la-sierra-de-las-nieves-el.html

Gregorio de Santisteban, Alférez y Sargento Mayor de la ciudad de Ronda. Militar y empresario: el primer nevero de la Sierra de las Nieves http://airesdemonda.blogspot.com/2019/02/gregorio-de-santisteban-alferez-y.html

El comercio de la nieve y el oficio de nevero en la montaña malagueña (siglos XVI-XX). Aproximación histórica a un recurso y un oficio desaparecidos http://airesdemonda.blogspot.com/2019/12/el-comercio-de-la-nieve-y-el-oficio-de.html

Los desconocidos neveros y pozos de nieve de Sierra Bermeja (Málaga) http://airesdemonda.blogspot.com/2020/11/los-desconocidos-neveros-y-pozos-de.html



    En fin... Hoy he querido compartir de forma breve y resumida un episodio que recojo en el libro y que tiene como protagonistas a las autoridades de Tolox y a un nevero de Yunquera, un abastecedor de la ciudad de Málaga, que acaeció en el año 1725, y que un tanto resumido expongo a continuación.

    Versa sobre un pequeño conflicto entre la villa de Tolox y uno de los abastecedores de nieve/hielo de Málaga que encerraba nieve en el pozo de la Rejierta, en el paraje de los Ventisqueros. Éste, que era uno de los más grandes y de mayor capacidad, se encuentra en Yunquera, pero casi en la linde de Tolox. Como quiera que muchas veces los neveros y los abastecedores de la nieve invadían los términos de las villas vecinas para obtener nieve con la que llenar sus pozos, irremediablemente estallaban los conflictos. Éstos, a veces, acababan en peleas donde no faltaban palos, navajas, espadas y alguna que otra arma de fuego. Lo que me recuerda a un conflicto sucedido en 1710 en esta misma zona a causa de algunos de los pozos entre un grupo de rondeños y otro de yunqueranos, que acabó en una multitudinaria pelea en la que no hubo muertos de milagro y que obligó al abastecedor de la nieve de Málaga a contratar a hombres armados para que las labores de los jornaleros de la nieve transcurrieran sin altercados.

 


 Trabajadores de la nieve desempozando un pozo

en un dibujo de Miguel Merchán Toledo 

    Y es que las desavenencias entre unas y otras partes estaban a la orden del día. No eran pocas las ocasiones, por ejemplo, en que los neveros recogían la nieve de los términos vecinos. Sobre todo, en las épocas de menor innivación, en los años malos de nieves. Estos hechos solían provocar quejas, denuncias e incluso enfrentamientos y conflictos en los que fácilmente se podía pasar de las palabras a las manos.

    En el fondo, de lo que realmente tratamos es de un problema de lindes entre villas. Problemas de lindes que a lo largo del tiempo dieron lugar a muchos juicios, pleitos, revisión de amojonamientos, traslados de mojones sin consentimiento de las otras partes, apropiaciones de pozos y arrimadizos… que implicaron a las poblaciones de Tolox, Ronda y Málaga (propietaria de Yunquera), pero sobre todo entre Ronda y Málaga. Entre ambas establecieron un pleito de lindes que tardó casi un siglo en ser resuelto y que ha dejado un legado documental verdaderamente fabuloso.

    Es normal esa ansia de acaparar territorio porque contra más superficie de sierra te hicieras, más recursos tendrías a tu disposición: leña para madera y carbón, espacios para que herbaran los ganados, nieve/hielo… Y todas esas desavenencias y desacuerdos por las lindes provenían de los años de la conquista castellana (1485) y la disolución del Reino Nazarí de Granada. En aquellos momentos tan agitados y violentos, mientras se asentaba el terreno conquistado y se establecía la nueva sociedad, las lindes sobre el macizo que conocemos como Sierra de las Nieves no quedaron del todo claras y precisas. Cuestión que, como hemos dichos, provocaría numerosos conflictos gracias a los cuales hemos podido conocer algunos detalles de la actividad de los neveros.

    A la sazón, traemos a colación unos hechos acontecidos en 1725 que implicaban a la villa de Tolox y al nevero de aquel año en la villa de Yunquera, recogidos en el documento Información hecha en la Villa de Tolox por el Gobernador de ella, sobre usar la ciudad de Málaga del pozo que llaman de la Reyerta en la Sierra Blanquilla.1 Gracias a ellos también conocemos algunas inquietudes y reivindicaciones territoriales de los tolitos devenidos de los mencionados problemas de lindes. Veamos los hechos.


    El miércoles siete de marzo de 1725 el capataz de las nieves de Tolox denunció ante las autoridades tolitas que sospechaba que el abastecedor de la nieve de Málaga, el yunquerano Cristóbal Benítez, se había aprovechado de las nieves del término de Tolox para llenar el pozo de la Rejierta, que se encontraba muy próximo a la linde con Tolox:

 

 … se le ha dado noticia por el capataz de encierros de nieves del término de esta villa que Don Cristóbal Benítez, arrendador de los encierros de las nieves de la ciudad de Málaga por la parte que confinan dichos encierros con este término en el sitio que llaman los Ventisqueros de sierra Blanquilla, se ha introducido en este término a encerrar y coger nieve que toca y pertenece al término de esta villa…


    Dado que la villa de Tolox poseía importantes recursos níveos, tenía varios ventisqueros y algunas simas, como recogen las fuentes, el capataz de las nieves a la que hace referencia el documento era el responsable en Tolox del encierro y cuidado de la nieve en sus tierras.


    Tolox era villa de señorío y pertenecía al marqués de Villena y duque de Frías. Su representante y administrador era el gobernador Lucas de Alarcón Espinosa, que inmediatamente dio orden de visitar el lugar con el escribano público, Alonso González de Aller, junto con varios cargos públicos y dos vecinos de Tolox bien conocedores de la sierra y sus lindes, Gregorio Calvo y Francisco Soto, para comprobar los hechos y actuar en consecuencia, si procedía. A este Alonso González de Aller me lo he encontrado también en varios documentos referentes a Monda, dado que este pueblo también pertenecía al marqués de Villena.

 

    Esas personas debieron reunirse en la Casa Fuerte del Marqués de Villena, que tenía uso de casa capitular (tatarabuela de nuestros ayuntamientos), que se encontraba en el lugar que hoy ocupa la llamada Casa Amelia. Tenía dos torres que según parece eran de planta circular, con lo que emparentaba formalmente con la también casa fuerte que el marqués poseía en la vecina Monda. 

 


 Detalle de la Casa Fuerte del Marqués de Villena en Tolox,

procedente del Catastro de Ensenada de Tolox 


    Al día siguiente, jueves ocho de marzo de 1725 a las siete de la mañana, media hora después del amanecer, la comitiva se encaminó al paraje de los Ventisqueros. Por el camino fueron revisaron los mojones que establecían los límites de los términos. Y es que no era infrecuente que los pueblos vecinos destruyeran los mojones y construyeran otros más metidos en el territorio de al lado, reivindicando una antigua posesión. Llegados a la zona de los Ventisqueros realizaron las comprobaciones pertinentes y pudieron verificar finalmente que la nieve empleada en el llenado del pozo de la Rejierta no había sido recogida en el término de Tolox, como así lo recoge el documento:

 

 …Don Cristóbal Benítez, vecino de la villa de Yunquera, tenía un pozo lleno de nieve y enramado que llaman el pozo de la Rejierta y que la nieve que había encerrado se había recogido alrededor del dicho pozo a distancia de veinte y cuatro a treinta varas de dicho pozo sin haber traído nieve de otra parte, se conoció ser así por estar el dicho distrito limpio de nieve y lo demás tenía mucha nieve en abundancia…

 

    La vara castellana tiene unos 0,836 cm, por lo que la nieve recogida se encontraba en el entorno de los 20 o 25 metros alrededor del conflictivo pozo. Y aunque el documento menciona sólo a Cristóbal Benítez, el abastecedor de la nieve, debían haber otros hombres trabajando en el llenado del pozo porque esta era una tarea que solía llevar a cabo una cuadrilla, en algunos casos hasta una veintena de hombres en pozos grandes.

 


Mi hermano disfruta de las vistas del puerto de los Ventisqueros
mientras alivia la vejiga plácidamente 
 

 

 José Pino Rivera posa sobre el pozo de la Rejierta y a la derecha,

restos de la choza donde se refugiaban los neveros

 

 
Misma imagen, pero separadas por casi medio siglo 


    Curioso el dato que nos ofrece el documento al señalar que el pozo se encontraba “enramado”, esto es, tras haber sido llenado, se procedía al siguiente paso que era taparlo con ramas. Después se taparía con tierra comprimida y finalmente se cubriría con esteras de esparto, como el profesor Juan Bardón tuvo ocasión de descubrir. Sigue el documento:


. y habiendo reconocido desde el Mojón del Puerto en derechura al Mojón Alto divisorio de esta dicha villa , las ciudades de Málaga y Ronda se reconoció no haber excedido del dicho Don Cristóbal Benítez ni entrado a la coger nieve a este termino...

 


 Boceto de un pozo de nieve o ventisquero 

 

     Dos apreciaciones antes de continuar. En primer lugar el nombre del pozo, Rejierta, que en determinados documentos aparece con otras grafías: Regierta, Reigerta, Reyerta, Dijierta... el pozo recibe este nombre porque la zona donde se encontraba estaba linde a Tolox y entre ambas poblaciones hubieron muchos desacuerdos por las lindes, muchas disputas, muchas "reyertas". Este topónimo aparece en otros muchos lugares asociados a las desavenencias por las lindes entre poblaciones. En Grazalema también lo encontramos y se halla muy repartido por toda la geografía nacional. 

 

    En segundo lugar tenemos que tener presente que en la zona del puerto de los Ventisqueros, que debe su nombre a los pozos de nieve, se encuentran al menos siete de estos rústicos almacenes de hielo. Se trata de la mayor concentración de ventisqueros de la que tengamos constancia en el Parque Nacional Sierra de las Nieves, junto con una sima de pequeñas dimensiones recientemente descubierta por Rafael Haro, Director del Parque Nacional, que servía de almacén de la nieve que caía en la época de nevadas. Junto a los pozos también encontramos varias chozas de piedra seca donde se quedaban los trabajadores y capataces de la nieve, algunas de ellas descubiertas igualmente a la vez que la citada sima a la que vamos a bautizar como Sima de Rafael Haro o de los Ventisqueros, con el permiso de Rafael, claro. En las fuentes documentales referidas a Yunquera, se mencionan dos simas para aprovechar la nieve: la de Varsillo y la de Bellina. Hasta el momento ninguna ha sido identificada. En Tolox había cuatro simas para guardar la nieve, según las fuentes documentales; tenemos certeza de que la de Juan Pato o sima del Nevero fue empleada por los neveros, pero las otras tres no están localizadas. Quizás una de ellas pueda ser la de las Grajas, pero esto no son más que especulaciones. Lo cierto es que todavía pocos saben que había dos tipos de receptáculos para la nieve: los artificiales, pozos y ventisqueros, y los naturales, cuevas y simas. Estos últimos menos conocidos.

 



 La pequeña sima de Rafael Haro o del puerto de los Ventisqueros

 

    De esos pozos, teniendo en cuenta el actual límite de términos, uno cae en el T.M. de Tolox y el resto de pozos, la sima y las chozas, en el de Yunquera. Para mediados del siglo XVII las fuentes documentales (Archivo de la Real Chancillería de Granada) sólo recogían en este lugar cinco pozos: el citado de la Rejierta, el Grande, el Chico, el del Quejigo y el Nuevo, junto con una serie de arrimadizos. Sólo podemos identificar el de la Rejierta.

 

 El Puerto de los Ventisqueros y su extraordinario legado patrimonial

vinculado al negocio de la nieve 

 

    Volviendo a nuestro tema, tras las comprobaciones, el gobernador de Tolox tomó juramento a los testigos apeadores que le habían acompañado en la Majada de la Perra, que declararon haber visitado el pozo de la Rejierta y haber comprobado que el abastecedor de Málaga no había tocado las nieves tolitas. Eso sí, todos manifestaron que otros abastecedores malagueños tenían la insana costumbre de quebrantar los términos y llevarse la nieve ajena a sus pozos, con menoscabo de las nieves de Tolox.

 


Tolox a principios del siglo XX 


    Al día siguiente y seguramente en la Casa Fuerte del Marqués de Villena, los testigos, ya de vuelta en el bonito municipio de Tolox, previo juramento ante Dios y una cruz -así lo afirmaron en sus declaraciones- hicieron constar que según los más mayores de Tolox y haciendo referencia a deslindamientos anteriores al tiempo de la expulsión de los moriscos y la repoblación con cristianos viejos, las lindes con Yunquera sobrepasaban ampliamente la zona del pozo de la Rejierta y de los otros pozos cercanos. A continuación, trasladamos el testimonio de uno de los testigos, Antonio Sánchez, que también era regidor de la villa de Tolox:


En la villa de Tolox en el dicho día mes y año dicho señor Gobernador hizo parecer ante sí a Antonio Sánchez, vecino de esta villa el cual, por ante mí el escribano, recibió juramento a Dios y a una cruz en forma de derecho que lo hizo y ofreció decir verdad, y preguntado el tenor del auto que hace cabeza dijo que en compañía de su merced a pasado a la sierra Blanquilla término de esta villa, y en ella ha visto y reconocido el pozo que llaman de la Regierta que tiene lleno de nieves Don Cristóbal Benítez, vecino de la villa de Yunquera, jurisdicción de Málaga, y obligado del abasto de nieve de dicha ciudad y que dicho pozo y sitio de donde ha recogido la nieve que tiene en él está todo dentro del término de que hoy día la dicha ciudad de Málaga, sin que haya excedido el dicho Don Cristóbal Benítez en cosa alguna de lo referido de lo que ha usado de muchos años a esta parte la dicha ciudad. Bien que a odio decir el testigo a los más antiguos que antiguamente iba el término de esta villa por otros sitios más distantes que comprendía dentro del término el dicho pozo de la Rejierta y otros del dicho partido y ventisqueros de nieves y en cuanto toca a este particular, se remite a el apeo que de orden de su Magestad se hizo a el tiempo de formar la población de esta villa el año pasado de quientos y setenta y dos y que esto que ha dicho es la verdad so cargo de su juramento. Y lo firmó y dijo ser de edad de cuarenta años poco más o menos. Lo firmó dicho señor Gobernador, de que doy fee.

 

Lucas Alarcón Espinosa

Antonio Sánchez Soto

Ante mí, Alonso González de Aller, escribano

 


Portada del documento 

Archivo Histórico Nacional, Sección Nobleza

 


    Y no es para menos porque, si hemos leído con atención las declaraciones de Antonio Sánchez, éste reivindicaba, al igual que los otros testigos cuyas declaraciones obran en el documento, que el término de la villa de Tolox era mucho mayor en el pasado, habiendo perdido una parte importante en favor de Yunquera. Y es cierto que en un pleito entre Ronda y Málaga acontecido en 1496 por los límites jurisdiccionales, se recogía la traducción de un documento nazarí fechado en 1324 y que encontramos en el libro del eminente medievalista José Enríquez López de Coca, La Tierra de Málaga en el siglo XV. En ese traslado, además de hallarse la denominación más antigua que existe de la Sierra de las Nieves: Syerra Pinerla (topónimo de origen romance, o sea, que se formó con anterioridad a la islamización de la zona y que logró sobrevivir a una intensa arabización y mantenerse oculto y olvidado en viejos y desgastados documentos hasta nuestros días), se recogía la delimitación del alfoz de Tolox en tiempos nazaríes, que al parecer era mucho mayor que el actual.2


    No he podido resistirme a echar mano del deslinde recogido en el apeo de Tolox de 1572 en lo que se refiere a la zona limítrofe con las tierras de Yunquera, ya despojado Tolox de una gran parte de sierra, donde nos encontramos la siguiente descripción:3


E desde este mojón se va bajando el dicho termino hasta llegar por la dereçera al rio Grande volviendo hacia la vista de sierra Blanquilla e por el dicho va el termino hacia arriba e llega más abajo del dicho nacimiento a una majada que dicen Raganzarhín y allí sirve la dicha majada por mojón y no esta fecha porque dijeron haber reyerta entre Málaga e Tolox e gozan ambos lugares del pasto de la dicha majada por conformidad.


Y desde la dicha majada de la reyerta pada por el río porque está de aquella parte en el término de Tolox e va por medio de uno montes de alcornocales, los de Porticate e Jautalad Quiytala e llega a un puerto que dicen en arábigo Fatin Azatar y en castellano el puerto del Orégano, donde está un mojón de piedras que en él se acaban los dichos montes.


E de allí va cortando este por la cordillera y una cañada del dicho puerto hasta llegar a una cañada que se nombra Villena (Bellina) y pasada la cañada está un mojón grande que es padrón entre los términos de Ronda e Málaga y la dicha villa de Tolox y allí fenece el término de la dicha ciudad de Málaga y entre Ronda y Tolox


Al margen: Entre Ronda y Tolox

E desde el dicho mojón donde fenece el dicho término de Málaga va el término entre Ronda y Tolox cortando por la raya de la dehesa del Pinar que es de la dicha villa de Tolox e llega a la peña que dicen de los Enamorados, donde encima de ella está fecha un mojón grande y antiguo en la sierra Blanquilla.


E desde la dicha peña de los Enamorados va el dicho término por la cordillera de la sierra Blanquilla revolviendo a la parte de Ronda e llega a dar vista a la fuente que dicen de los Dornajos y antes de la fuente a la parte de arriba está un mojón al pie de un pino que en arábigo le llaman la Juayha que dicen el mojón del pino.4


    Esta delimitación viene a coincidir con los límites establecidos actualmente entre estas poblaciones.

 

 El Peñón de los Enamorados



    No sabemos en qué momento y por qué causas concretas perdió Tolox una gran porción de tierra al norte de su jurisdicción en favor de Yunquera, una zona con una importante cantidad de recursos. Lo que sabemos es que el deslinde 1572, tras la expulsión de los moriscos, ya no incluía los terrenos que anteriormente habían pertenecido a Tolox. Este episodio lo recogen con mucho más detalle Virgilio Martínez Enamorado y Esteban López García.5 En esos terrenos ganados por Yunquera, se instalarían numerosos y rentables pozos y arrimadizos, ubicados concretamente en el Puerto de los Ventisqueros, que aprovecharían las nieves que cayeran.


    Volviendo a Tolox, las primeras referencias sobre la explotación de la nieve en la jurisdicción tolita la encontramos en un documento de 1586, en el Pleito entre Gaspar de Mondragón, Ronda, con Isabel de Aguilera, sobre la posesión y derecho de encerrar, beneficiar y vender la nieve de dicha ciudad de Ronda, y que el Concejo de Tolox no vendiese nieve de Sierra Blanquilla por estar dentro del término de Ronda. En esas fechas ya llevaba algún tiempo Tolox encerrando nieve y comerciando hielo en pozos y simas de su jurisdicción, lo que nos traslada lo rápido que creció la actividad, que nació en lo que conocemos como Sierra de las Nieves en 1565, como hemos señalado en otras ocasiones.

 


Los neveros del puerto del Oso, Tolox
 

    Debemos dar un salto cronológico de sesenta años, hasta 1632, cuando nos encontramos con un documento de gran interés, Valor de Tolox y Monda en el año de 1632,6 que arroja una enorme luz sobre el negocio de la nieve, su estado, beneficios y propiedad en la jurisdicción de Tolox en aquellas fechas. Veamos:


Tiene vuesa excelencia la jurisdicción, tercias y alcabalas fielazgo de las carnicerías, almotacenazgo de pesos y medidas y correduría de todo lo que se compra y vende; dos escribanías, una en cada lugar, las penas de cámara y más la propiedad de la nieve de la sierra Blanquilla que el marqués mi señor don Phelipe Fernández Pacheco,7 que santa gloria haya, compró al concejo de Tolox, cuya era con carga de un censo que se obligó a redimir y hasta ahora ha hecho, por lo cual paga vuesa excelencia cada un año 400 reales de corrido por San Juan y Navidad a doña Gerónima de Noboa de Viveros, viuda de don Pedro de Heraso.


    Todas estas rentas se arriendan cada un año menos el pan trigo y cebada, que se toma enteros y se vende por vuesa excelencia y la nieve, que está arrendada por algunos años los cuales arrendamientos se hacen en esta manera.


    Al parecer las nieves tolitas las estuvo explotando el concejo de Tolox hasta que el marqués de Villena, señor de esta villa y de la de Monda, concretamente Felipe Fernández Pacheco (1596-1633), compró al concejo de esta villa la propiedad de la nieve en una fecha indeterminada de las tres primeras décadas del siglo XVII, por la que debía abonar un censo.


    El marqués, a través de su gobernador, arrendaba la explotación de la nieve por períodos de varios años, como venía siendo costumbre en esta villa y en las limítrofes. Seguimos con este extenso e interesante documento donde sólo nos detendremos en el tema que nos atañe:


La nieve parece está arrendada a un Carlos Minardo, vecino de Sevilla, y para la cobranza de lo que así se obligó a pagar, se ha ejecutado al Carlos Minardo en Sevilla y enviado requisitoria de embargo para dos simas de nieve y el gobernador de aquel estado para que la cobranza fuese más cierta, embargó todas las simas, que son 4, y después vino otra requisitoria de desembargo de las dos ganada a pedimento de vuesa excelencia el marqués mi señor, que dios haya, con las cuales han dado los arrendadores su abasto y les ha sobrado y quedan intactas las dos embargadas y vuesa excelencia sin pagar.


    Constatamos lo que muchas otras veces hemos podido ver en la documentación archivística y es que la nieve de la Sierra de las Nieves transustanciada en hielo llegaba a distintos y distantes lugares como Sevilla, la Nueva York del siglo XVII, ciudad que recibió el abastecimiento de nieve de diferentes y alejados lugares (Sierra Nevada, Sierra Mágina, Sierra de las Nieves) hasta que a finales del siglo XVII se construyera unos pozos de nieve en la población de Constantina para el abasto de la populosa ciudad del Guadalquivir.


    A pesar de que este documento no habla de pozos de nieve o ventisqueros en Tolox, que por otros documentos si que los conocemos, sí nos traslada una valiosa información cuando nos advierte de la existencia de cuatro simas en la jurisdicción de Tolox.

 

    En este episodio, brevemente relatado, no vemos más que la celosa salvaguarda de los intereses de la villa de Tolox representados por el marqués de Villena y duque de Frías, referentes tanto a su término como a sus nieves, a uno de sus más importantes recursos y es que no era infrecuente que dado que los pozos de la villa de Yunquera se encontraban muy cerca de la linde con la de Tolox, los neveros yunqueranos recogieran la nieve en el término de la población vecina, sobre todo en los años de menor innivación, estallando así los conflictos y pleitos entre distintas partes.

 


Maqueta que recrea el trabajo de empozado, en la 

Torre Vigía de Yunquera

 

    Paradójicamente y al contrario de lo que normalmente se suele creer, fue uno de los pozos que el municipio de Tolox tenía en la sierra el último en ser empozado, allá por los años cuarenta del siglo XX, como dejó testimoniado el pechero Miguel Lima Sánchez, que por aquel entonces era arriero: "... En el año cuarenta y siete o cuarenta y ocho dejaron de traerla al pueblo, que venía un coche con pescado de Coín y traía mucho hielo." (AMMSNE).

    El tolito Manuel Vázquez del Río recordaba en Cosas de Tolox que en los años veinte del siglo pasado, seguía haciendo frío y nevando, aunque menos: "En contadísimas ocasiones ha caído una nevada en Tolox, una que yo presencié vino veinte años después de la anterior, según me dijeron. La nieve se fundió a la media hora de caer. Lo corriente es que casi todos los años se cubra de nieve hasta la Caína; pero la Torrecilla se conserva nevada todo el invierno y la vista del pueblo al asomar a la Atalaya es inolvidable". Recuerda Manuel también como en la Feria de San Roque de 1922, entre los productos que ocasionalmente se podían consumir en esas fechas, estaba el arcuajá: "...nunca faltaba el tío del arcuajá o helado de avellanas en su garrafa de latón. La nieve se traía entonces de los Pozos de la Nieve en la Sierra de Tolox, cerca de la linde con la de Yunquera...". A Manuel debió de gustarle bastante el arcuajá, pues su nieta Ana María Moreno Vázquez, a la que hemos consultado en nuestras indagaciones, nos refería que su abuelo le había hablado en no pocas ocasiones de esta bebida helada.

 


 Manuel Vázquez del Río


 


CONCLUSIONES

 

    Como conclusión, vuelvo a lo mismo que propugno siempre y que no me cansaré de defender: el patrimonio cultural de la Sierra de las Nieves es tan interesante y tan importante como su patrimonio natural, pero continúa siendo un grandísimo desconocido y sigue siendo muy infravalorado. Un patrimonio cultural que tiene su origen en el Ser Humano, no perdamos de vista esta circunstancia, otro gran olvidado en el Parque Nacional Sierra de las Nieves y su entorno.

 


 Voluntarios del entonces Parque Natural Sierra de las Nieves realizando actividades de recuperación y mantenimiento  de los pozos del puerto de los Ventisqueros en 2016

 

    Por sus grandes valores y por su singularidad, este legado histórico y cultural merece ser reconocido y divulgado tanto como el natural, planteando la oportunidad de potenciarse el uno con el otro, de enriquecerse mutuamente porque es imposible entender el uno sin el otro. En el puerto de los  Ventisqueros, dada la concentración de pozos, chozas, la existencia de una sima y la documentación archivística, podría proponerse el desarrollo de un pequeño proyecto de puesta en valor de este rincón del Parque Nacional Sierra de las Nieves mediante la recuperación de los pozos, la restauración de las chozas de los neveros y la introducción de elementos interpretativos de bajo impacto visual.

    Y es que en estos parajes, que nos parecen inhóspitos, solitarios y deshumanizado, la presencia del ser humano ha sido constante y permanente durante milenios. Presencia devenida de la explotación de los recursos de estas sierras mediante antiguos oficios como el carboneo, cuyo impacto todavía se aprecia en la desolación de muchos lugares (fuentes documentales y libros de estudiosos, viajeros… mencionan la actividad carbonera como la más dañina, carbón que se consumía en las ciudades, pero también en el primer alto horno de hierro en Málaga: la Concepción, que se desmorona junto a río Verde) y en la forma de los quejigos de alta montaña, cuyas ramas eran carboneadas, de ahí la forma de sus troncos; la extracción de madera, para algunos elementos de construcción, para el hogar… cuyo impacto en el pasado generó una despoblación muy importante, recogiéndose en distintos lugares el empleo de madera de pinsapo para elementos interiores de los navíos que componían la Grande y Felicísima Armada o Gran Armada (mal llamada Armada Invencible), extremo sobre el que habría que indagar más; el aprovechamiento de la nieve, que nos ha dejado un legado de pozos y ventisqueros, además de miles de documentos archivísticos y una memoria y recuerdos que se van desdibujando con el tiempo con el inexorable paso del tiempo y la desaparición de “nuestros abuelos”; la explotación ganadera, de la que podemos ver decenas y decenas de pequeños corrales que aprovechaban parcial o totalmente cuevas y abrigos (algunos incluso con pinturas rupestres), así como pequeños cortijos ganaderos y, junto a ello, numerosos manantiales, fuentes y dornajos que no sólo alimentaban al ganado, sino a la fauna autóctona; la agricultura, sí, la agricultura, pues en no pocos lugares hubo pequeños viñedos, como junto al Tajo de la Caína (de ello nos da cuenta Edmond Boissier y el yunquerano Antonio López, creador de la Bodega El Porfín) y cultivos de cereales, de los que aún se observan pequeños bancales, eras, si ¡Eras para aventar el cereal! Y algunas pequeñas construcciones… y que también nos ha dejado una importante toponimina; la cantidad de viejos caminos empedrados, hoy transitados por senderistas, que en el pasado conformaban una red arterial de intereses y de explotación económica de los recursos donde, a lomos de bestias de cuatro y dos patas, transitaban los productos de la zona junto con las plusvalías que generaban los jornaleros y trabajadoras…. 

    Y eso por no hablar de historia. Al ser una sierra agreste y apartada, al ser un espacio tradicionalmente apto para la disidencia, debió dar refugio a muchos bandidos, fugitivos y prófugos de la Antigüedad. Sabemos que en época medieval fue refugio de huidos y de monfíes, desterrados, moriscos echados al monte enfrentados a los cristianos que les arrebataron sus tierras , propiedades y sus familias, que les arrebataron sus vidas... Fue zona para el refugio de bandoleros y también un lugar donde se escondían las partidas de maquis durante y tras la Guerra Civil Española, espacio de paso de contrabandistas y estraperlistas...

    En resumen, la Sierra de las Nieves contiene un legado histórico-cultural y patrimonial y una memoria que están por descubrir y compartir. Contiene unos paisajes completamente antropizados, profundamente humanizados que han estado a disposición de las necesidades de los seres humanos desde hace miles de años. Y es que antes de encontrarnos con paisajes naturales, lo que tenemos delante de nuestros ojos cuando subimos a esas bellas e incomparables sierras son PAISAJES CULTURALES.







1 AHN, Sección Nobleza, Frías, 718 D 14

2 Mᴀʀᴛíɴᴇᴢ Eɴᴀᴍᴏʀᴀᴅᴏ, Virgilio; Lóᴘᴇᴢ Gᴀʀᴄíᴀ, Esteban: El paisaje de Tolox a través de su toponimia andalusí en documentación castellana. Ediciones de Genal, 2016.

3 Lóᴘᴇᴢ Gᴀʀᴄíᴀ, Esteban: Una comunidad campesina en la Sierra de las Nieves. Tolox 1485-1572. Libros de apeo y de repartimiento. editado por la Universidad de Granada.

4 Lóᴘᴇᴢ Gᴀʀᴄíᴀ, Esteban: Una comunidad campesina en la Sierra de las Nieves. Tolox 1485-1572. Libros de apeo y repartimiento. Universidad de Granada, 2016.

5 Mᴀʀᴛíɴᴇᴢ Eɴᴀᴍᴏʀᴀᴅᴏ, Virgilio; Lóᴘᴇᴢ Gᴀʀᴄíᴀ, Esteban: El paisaje de Tolox a través de su toponimia andalusí en documentación castellana. Ediciones de Genal, 2016.

6 ANH, Sección Nobleza, Frías, C 717, D.32.

7 Se trata de Felipe Baltasar Fernández Pacheco (1596-1633), VI marqués de Villena. 

 

 ¡Hasta la próxima!

 

(C) Diego Javier Sánchez Guerra 

 

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