miércoles, 21 de octubre de 2026

LAS CASAS PINTADAS DE MONDA: ARTE, COLOR Y MEMORIA OCULTA EN LA SIERRA DE LAS NIEVES

 

Quien me conoce sabe el cariño que le profeso a la arquitectura popular en general, y no sólo la de nuestra zona sino también a la de todos aquellos lugares a los que he tenido oportunidad de viajar. Fruto de esa curiosidad, de esa admiración por cómo en el pasado las comunidades rurales edificaban sus moradas y compartían los espacios públicos, vieron la luz de forma distinta los siguientes trabajos:

-Urbanismo y arquitectura popular en la Sierra de las Nieves. Un patrimonio desconocido


 Portada del libro 

 

-El manual debuenas prácticas para la arquitectura popular de la Sierra de lasNieves, por encargo del CIM Sierra de las Nieves.

 


  Portada del manual
 

Pero tengo un tercer estudio que nunca llegué a publicar ni subir a este blog, que en su momento titulé Arquitectura popular en Monda. Qué original, ¿no?. Fue la primera vez que me sumergí, por así decirlo, en el ámbito de la arquitectura popular y me sirvió de base para los otros dos anteriores. Nació en el primer decenio del año 2000, al calor del nuevo PGOU que en su momento pretendía llevar a cabo el Ayuntamiento de Monda en aquellos años. Para ello, entre otras cosas, tuve que elaborar un montón de fichas de casas y construcciones tradicionales mondeñas, a las que sumé multitud de fotos generales y de detalles de numerosas viviendas. A pesar de que ese documento de ordenación no proliferó, el material que elaboré ahí lo tengo y ahí sigue. Sin embargo, muchas de las casas y edificaciones, no.



La arquitectura tradicional de nuestro pueblo y de los pueblos que conforman la Sierra de las Nieves -al menos lo que se conserva- representa un patrimonio cultural tan prodigioso e interesante como tan mal valorado y aprovechado. Supone un recurso durmiente con muchas posibilidades: molinos hidráulicos, molinos de aceite, viviendas tradicionales, viviendas señoriales, fuentes y abrevaderos, lavaderos… todo un legado arquitectónico popular que se está viniendo abajo sin más, que se está perdiendo. Pero no voy a seguir por este espinoso camino, porque me salgo del tema que quiero tratar.

 


El municipio de El Burgo

 

Y es que hace ya bastantes años que tengo ganas de escribir sobre las casas pintadas de Monda. Si, en nuestro pueblo hay casas pintadas decoradas con motivos pictóricos de distinta índole, como ocurre en el centro de la ciudad de Málaga: elementos arquitectónicos como ladrillos, sillares…; pero también figurativos, como personas; o de otras tipologías, como guirnaldas, motivos vegetales... Se trata de representaciones de colores muy vivos que normalmente ocupaban total o parcialmente las fachadas y, en ocasiones, también el interior de las habitaciones y estancias de las viviendas.

El de las casas pintadas es un fenómeno que abarca todas las provincias de Andalucía y no sólo afectaba a las viviendas más pudientes, pues este tratamiento podemos observarlo también en algunos cortijos, en construcciones militares, en iglesias y ermitas, en edificios religiosos… En Monda, y otros pueblos de la Sierra de las Nieves, encontramos estas representaciones principalmente en algunas viviendas de mayor prestancia, en iglesias y ermitas e incluso en el convento de la Virgen de las Nieves. Pero no las solemos tener a la vista porque, en el primer caso, ha quedado sepultada por capas y capas de cal, dadas a lo largo de los siglos; en el segundo caso, además por el tema de la cal, porque a lo largo del tiempo muchas construcciones religiosas se han reformado sin tener en cuenta esta realidad, dando lugar a la destrucción de un patrimonio pictórico irrepetible. Es el caso, por ejemplo, de nuestra Iglesia de Santiago Apóstol.

Paradójicamente, las capas de cal han preservado la integridad de estas pinturas a la vez que las ha ocultado, dando lugar a su olvido colectivo. Pero existen y están ahí, y son un verdadero tesoro cultural único e irrepetible y un recurso para el turismo cultural insustituible.



El origen

La costumbre o tradición de pintar o decorar el interior y las fachadas de las viviendas y moradas es muy antigua en todo el ámbito mediterráneo. Egipcios y minóicos decoraban sus templos y sus palacios, pero fueron griegos y romanos los que extendieron ese arte al ámbito doméstico, especialmente al interior de las viviendas, legando unas joyas irrepetibles a la Humanidad. Durante la Edad Media las iglesias también alojaron importantes frescos en su interior, que tenían unos eminentes fines didácticos como las estatuas del exterior de las portadas, que también se encontraban decoradas con vivos colores. Incluso en al Ándalus, en el mundo andalusí, aunque hoy día asociamos los retos arqueológicos al color blanco del yeso desnudado por el tiempo, en su época de esplendor las paredes, arcos, techumbres y yeserías estaban completamente cubiertas de vivos colores aplicados mediante técnicas minuciosas.


 Fresco del palacio de Cnosos

 


Interior de una casa romana

 

 

Fragmento con motivos florales de la Alcazaba de Almería

 

Durante el Renacimiento la pintura decorativa doméstica adoptó las reglas de la perspectiva, la simetría y la geometría clásica. Las viviendas de las élites mercantiles mediterráneas decoraban sus techos y paredes con escenas mitológicas y alegóricas empleando el escorzo y el sotto in sù (perspectiva desde abajo) para dar profundidad a salones y patios.

El Barroco transformó los interiores mediterráneos en escenarios dinámicos donde la decoración debía impresionar y conmover en el caso de las iglesias y edificios religiosos. En edificios civiles (como palacios, ayuntamientos y mansiones nobiliarias) buscaba impresionar al visitante, teatralizar los espacios y magnificar el poder político o económico de sus propietarios: interiormente se pintaban techos, bóvedas y muros para fingir arquitecturas tridimensionales, cúpulas abiertas al cielo o columnas que en realidad no existían, ampliando visualmente el espacio… y exteriormente, las fachadas recibían pilastras, columnas, frontones, guirnaldas, decoración vegetal… con la función de potenciar el poder de la familia propietaria.

Las funciones de esta tradición eran diferentes, pero principalmente estaba la de señalar la preeminencia de la familia que lo pagaba, porque decorar las paredes exteriores e interiores de las viviendas, no estaba al alcance de todos los bolsillos.




Como es la técnica

La técnica empleada es la de la pintura al fresco, dado que la capa donde se aplicaba la decoración debía estar fresca para recibir los pigmentos. La preparación del muro requería un trabajo por capas con morteros de cal, al menos dos; una más gruesa y de textura rugosa (arricio) y otra mucho más fina, muy bien alisada (intonaco), sobre la que se aplicaban los motivos decorativos que se pintaban. Esta última capa debía estar fresca para recibir las pintura. De esta manera el muro absorbía la pintura, que pasaba a formar parte de él. Estos motivos no están pintados sobre el muro, sino que se integran en él.

El trazado del diseño se podía hacer mediante varías técnicas, según lo que se pintara. Solían emplearse calcos o plantillas perforadas con carbón (estarcido) o a base de incisiones con punzón y cuerda (agramilado). A partir de ahí, había artistas más mediocres y otros que eran verdaderos prodigios. Pero todos tenían una cosa en común: el tiempo en contra, porque el muro había que pintarlo mientras estuviera fresco.

Estos artistas elaboraban las decoraciones que habían acordado previamente con los propietarios. Los motivos más empleados y generalizados solían ser despiece de sillería, ladrillo, molduras, cornisas, pilastras, motivos vegetales, figurativos… empleando una paleta de colores entre los que se encontraban el rojo de almagra, el amarillo de ocre, el blanco de cal… Había verdaderos artistas que incluso daban volumen a sus obras jugando con sombras, creando una ilusión de relieve.

 


Restauración de pinturas en un edificio de calle Carretería, Málaga

(Diario Sur)



¿Porqué se conservaron?

Lo de los pueblos blancos en Andalucía es relativamente bastante nuevo en el tiempo. La cal empezó a extenderse en las viviendas y edificios a partir del siglo XIX por motivos higiénicos y sanitarios, al objeto de combatir las numerosas y acuciantes epidemias. Hasta el momento muchas casas no se blanqueaban o sólo recibía este tratamiento las zonas de mayor tránsito o movimiento humano, como las jambas de las puertas y de las ventadas. Con el tiempo, esta costumbre se impuso y acabó ocultando, enmudeciendo, toda esa tradición pictórica que arrancando desde la Antigüedad, llegaba al presente.

En los años setenta y ochenta, en Málaga, se destruyeron muchas casas antiguas que poseían este tipo de decoración. Con el tiempo, el tema se fue redescubriendo y muchas de ellas se fueron incluyendo en catálogos de protección para su restauración. A pesar de esto, muchas sufrieron diferentes suertes. Hoy día Málaga cuenta con un patrimonio pictórico parietal que supone un importante recurso para su historia y para el turismo. De hecho, el Ayuntamiento de Málaga cuenta con un catálogo de edificios con decoraciones pictóricas.



Arquitectura pintada en Monda

En Monda he podido documentar el empleo de la pintura parietal decorativa en varios edificios, a saber: en la iglesia, en la casa del Doctor Jiménez Encina, en la casa de Doña Eduvigis, ambas en calle Doctor Jiménez Encina, en una vivienda que ya no existe que se ubicaba al final de calle Suspiro, en una casa ya reformada de calle Arroyo y en la XIII estación del Vía Crucis de Monda. Pero seguramente debe de haber alguna más.

Iglesia de Santiago Apóstol: Se conservan muy escasos restos, especialmente en la capilla de la Virgen, en su bóveda: sus recargadas yeserías que, pintadas en el siglo XVIII, presentan un aspecto un tanto lamentable. En uno de los muros apareció pintado un escudo, pero durante las obras de restauración o fue destruido o vuelto a pintar.

 


 La capilla de la Virgen
 

Edificio del cine, en calle Valdescoba: el edificio data de 1924 y su fachada se encuentra pintada, si bien con sencillos detalles. Lo más evidente lo encontramos en su frontón, donde se imita el ladrillo de barro cocido y se recoge su fecha de construcción. Un día le dedicaremos una entrada a este singular edificio.

 


 El antiguo cine

Detalle de ladrillos dibujados en el antiguo cine

 


 El frontón del antiguo cine, con su fecha de construcción
 

Casa en calle Amargura: Se trataba de una vivienda de pequeñas dimensiones que se encontraba en ruinas. Sobre la puerta de entrada, tenía pintada una cruz de Caravaca, en clara alusión a la cercana cruz de la misma índole y seguramente con funciones apotropáicas o venerativas. 

 


Cruz Caravaca y guirnaldas en una vivienda de calle Suspiro
 

“Monolito” El Calvario: El conocido como monolito del Calvario no es sino una construcción en mampostería y ladrillo, enlucida y decorada con motivos pictóricos del siglo XIX. En la cara que da la calle que sube al Calvario contiene una hornacina que en el pasado albergaría una imagen o un elemento sacro. Es la estación n.º XIII del antiguo Vía Crucis. En sus cuatro caras combina motivos geométricos con flores de eternidad o de vida, dentro de un rombo.

 


 Monolito del Calvario en la actualidad

 


 Monolito del Calvario en los años ´60

(Colección Biblioteca Pública Municipal de Monda) 

 

 

Otra de las mismas fechas, pero en B/N y con mejor detalle

(Colección Biblioteca Pública Municipal de Monda)  

 

Casa en calle Consejo: en la fachada de una vivienda que reformaron hace algunos años, salieron a la luz varios motivos decorativos que representaban a la flor de eternidad o la flor de la vida.

La flor de eternidad o flor de vida es un símbolo de geometría sagrada compuesto por círculos superpuestos y concéntricos que se entrelazan de manera perfecta. En el mundo cristiano adquirió varias simbologías: la Resurrección y la Vida Eterna: El círculo representa el infinito y a Dios (sin principio ni fin). Al entrelazarse, las formas vegetales que brotan simbolizan el triunfo de la vida sobre la muerte y la promesa de la resurrección en Cristo; la Creación y los Siete Días: La estructura central de la flor (llamada Semilla de la Vida) está compuesta por 7 círculos superpuestos. Para los constructores medievales, esto reflejaba matemáticamente los 7 días de la creación descritos en el Génesis; y la Santístima Trinidad: El entrelazamiento de los círculos genera formas como la Vesica Piscis (la forma almendrada donde se suele pintar a Cristo en Majestad) o triquetras. El hecho de que tres o más círculos formen una sola figura indivisible servía para explicar gráficamente el misterio de un solo Dios en tres personas distintas. Tuvo su mayor auge en el siglo XIX.

Este poderoso símbolo cristiano también nos lo encontramos grabado en las puertas del campanario de la iglesia de Monda. 

 


 Detalle de flor de eternidad en una de las puertas de la iglesia



La casa del doctor Jiménez Encina o Cuartel 

(C/ Doctor Jiménez Encina, nº 2)


Esta casa, que tiene su propia historia, es conocida en este “mundillo” del patrimonio cultural gracias a Viajero en Corto, blog al que da vida Francisco Antonio Jurado Romero que le dedicó un extenso y documentado artículo. Por su estado de conservación, se encuentra recogida en la Lista Roja del Patrimonio.

 


 El Cuartel o casa del doctor Jiménez Encina
 

En ella nació el Dr. D. Cristóbal Jiménez Encina, el 4 de Marzo de 1866. Este personaje estudió medicina general en Valladolid y Madrid, especializándose en Otorrinolaringología. Fue profesor en el Instituto Rubio y en el de la Encarnación (Madrid). En sus visitas al pueblo practicaba de forma gratuita la asistencia médica a los niños de Monda y realizó gratuitamente numerosas intervenciones quirúrgicas. Dado el cariño que le profesaba el pueblo, en 1922 fue declarado hijo ilustre y predilecto, descubriéndosele una placa conmemorativa en la casa donde nació. También se otorgó su nombre a la calle que pasaba por delante de su casa, que hasta entonces se llamaba calle de Santiago, por la iglesia, y que anteriormente se llamaba calle Real, para poner la del doctor e igualmente se descubrió un busto de bronce en su honor.

 

El doctor Jiménez Encina en 1921

(Wikipedia) 

 

Obtuvo la Medalla al Trabajo en 1955, a los 88 años de edad y después de una dilatada vida profesional dedicada a la medicina y a la investigación científica.

La casa también es conocida en el municipio como el Cuartel, ya que durante un tiempo se usó como cuartel de la Guardia Civil. Los más mayores del pueblo guardan memoria de ello. 

 


 A la izquierda, la vivienda del doctor Jiménez Encina hacia los años `50 -`60

(Colección Biblioteca Pública Municipal de Monda) 

  

El edificio en cuestión, que por sus características arquitectónicas lo podemos encuadrar en el siglo XVIII, se encuentra entre la plaza de la Constitución, a la que da su lado menor, y la calle Doctor Jiménez Encina, a la que da su frente principal y que antes tenía el nombre de calle Real. Ambas poseen sendos balcones de forja.

La construcción tiene planta de tendencia cuadrangular y en el pasado contaba con un gran patio, hoy integrado en otra finca. Posee planta calle (muy alterada), primera planta y ático con cubierta a dos aguas de teja de medio cañón, sobre la que sobre sale una chimenea en su lado oeste.

La fachada principal da a calle Dr. Jiménez Encina, y en planta calle se compone de una puerta adintelada central (en la actualidad sustituida por una de metal) que estaba flanqueada por dos ventanas enrejadas, una de las cuales es hoy una puerta. En el lateral derecho se colocó una placa honorífica conformada por una serie de baldosines cerámicos procedentes del afamado taller de Ruiz de Luna en Talavera de la Reina. A pesar del estado del edificio, la placa se encuentra en un buen estado pero lejos de la vista porque la tapa la copa de un naranjo y con cableado de suministro eléctrico gravitando por encima de ella. En los laterales tiene dibujadas dos pilastras acanaladas y rematadas por capiteles corintios ciñen el texto laudatorio. En la parte superior central encontramos la efigie del emérito doctor en una orla rodeada de decoración vegetal y en la inferior, una imagen femenina sedente que parece que está escribiendo sobre una hoja posiblemente una alegoría del conocimiento, de la sabiduría o del trabajo, escoltada por unos grifos (animales mitológicos) y por decoración vegetal. En el texto puede leerse en letras azules sobre fondo blanco:

"En esta casa nació el 4 de marzo de 1866, el ilustre Dr. D. Cristóbal Jiménez Encina, hombre sabio y modelo de bondad para sus paisanos. El Ayuntamiento, fiel intérprete de los designios del pueblo, acordó nombrarlo Hijo Predilecto de esta Villa y dedicarle este homenaje en prueba de gratitud y cariño."

 

 
Composición cerámica dedicada al doctor Jiménez Encina, 
procedente del taller de Ruiz de Luna en Talavera de la Reina

Esa misma disposición de los vanos de la planta calle se podría esperar en el primer piso, pero no, dado que posee un solo vano central, tratándose de un amplio y bello balcón de hierro forjado artesanal y de buena calidad técnica, que avanza osadamente sobre la calle. En el lado menor encontramos un balcón de similares características, pero algo más pequeño. El resto del lienzo mural se muestra macizo, sin huecos, completamente liso, albergando las pinturas. Algo que llamó la atención de Francisco Antonio Jurado Romero, que escribiría: 

 

Lo realmente sorprendente es la gran masa de muro en la que no se abre vano alguno, hecho atípico en la arquitectura residencial, pero no tanto si consideramos que el edificio pudo haber sido ideado no solo como habitación, sino también como monumento público de representación, de prestigio y de poder, ejemplo que podemos comparar con la fachada de la Universidad de Salamanca, que, con las debidas diferencias, utiliza recursos plásticos como la pared pantalla y el tondo, del mismo modo que nuestro inmueble. Desde el instante en el que descubrimos sus pinturas comenzamos a desarrollar esta idea. Por el momento son visibles en su parte izquierda parte de un gran círculo, con el perímetro pintado en color ocre, que podría tratarse de un tondo y que albergaría una figura arrodillada de la que es visible la silueta flexionada de su pierna derecha, desnuda desde la rodilla hasta el pie, el pie izquierdo, también señalado, así como el ropaje hasta el torso de color blanquecino con numerosos pliegues de no mala factura. Desde la parte posterior de la mencionada figura surgen otras incisiones alargadas, quizás miembros pertenecientes a otros personajes, pero de los que nada podemos decir aún. A la derecha del balcón también se dibujó otro tondo, parece que de igual diámetro, como demuestran los escasos trozos sin cal por donde aquel sobresale. La utilización de tondos es una característica de la arquitectura civil renacentista tanto en Italia como en España, que la tomó del arte romano y siempre ha estado relacionado con la exaltación de las virtudes de los personajes allí representados. Esto nos hace pensar en cómo la tradición de la pintura mural continuó entrado el siglo XIX, lo que ya vimos en la iglesia de San Pedro Apóstol de Cártama, dejándose influir por algunos rasgos formales del neoclasicismo, que a su vez quiso recuperar toda la tradición clásica muy modificada por el barroco dieciochesco. De todas formas desconocemos los temas tratados en ambos tondos, si son religiosos o no. Sólo la recuperación integral del edificio podrá desvelarnos todas estas cuestiones que por el momento quedan sin resolver.

 

 Detalle de una de las pinturas

(Viajeros en Corto) 

 

A ambos lados del balcón hay dos óvalos con representaciones pictóricas en su interior. El de la derecha se encuentra muy tapado pero el en el de la izquierda pueden advertirse varios personajes de rodillas inclinándose hacia una figura o elemento sagrado. La composición se realiza con vivos colores: amarillos, rojos...

La última planta se presenta abuhardillada, ya que posee tejado de parhilera y cuatro ventanas cuadradas. Las últimas tejas vuelan sobre un voladizo de ladrillo de barro cocido que aún conserva las garras de hierro que en tiempos sostuvieron un canalizo de barro cocido y vidriado, y más tarde, uno de cinc como podemos ver en algunas antiguas fotografías.

 


 Detalle de la fachada
 

El interior de esta vivienda, como he tenido oportunidad de comprobar personalmente, alberga numerosas pinturas parietales que tratan de imitar elementos arquitectónicos. No voy a poner fotos por ser una propiedad privada.



La casa de doña Eduvigis

(C/ Doctor Jiménez Encina, n.º 8)

Otra de las viviendas que conserva decoración pictórica parietal es la de calle Doctor Jiménez Encina, n.º 8, o casa de doña Eduvigis.

 


Fachada de la casa de doña Eduvigis 

Se trata de una vivienda de dos plantas, con tejado a dos aguas, teja mora o de medio cañón, y patio interior, que tiene un acceso secundario por calle la Paja.

El frente de fachada mide unos 15 metros aproximadamente y los vanos de la planta baja se reproducen en la primera planta. En la planta calle se dispone una distinguida entrada, ya que el empleo de bloques monolíticos labrados para jambas y dintel no es una solución arquitectónica usual en nuestro municipio ni estaba al alcance de todos los bolsillos. La entrada presenta un escalón de mármol y una puerta de madera de doble hoja con clavos estrellados. La cerradura de la misma posee un adorno, que se trata de una placa de metal con forma de águila bicéfala. Ha perdido la aldaba. A cada lado de la puerta se disponen dos ventanas con rejas sencillas realizadas en hierro forjado.


 La puerta de la casa de doña Eduvigis
 


 Detalle de la cerradura, con un águila bicéfala

 

Posee un zócalo hecho de argamasa de estilo tirolés, donde se han trazado líneas geométricas y se ha pintado de verde y amarillo. La planta superior repite la disposición de los vanos citados, solo que se tratan, en este caso de balcones de forja levemente volados sobre la calle. El balcón central, en línea con la puerta, con reja de hierro forjado, es de mayor tamaño. A él se accede a través de una doble puerta de madera con ventanas de cristal.

El tejado está cubierto con teja mora, de medio cañón, y rematado por un caballón de tejas vidriadas en verde. Es de dos aguas y parhilera, escanciando sus aguas del lado de la calle en un canalón de zinc con una boca en cada uno de los extremos, sujeto a la pared a través de estacas de hierro. Como adorno, las tejas voladizas se encuentran encabalgadas por otras tejas

Interiormente, según se ha podido averiguar a partir de algunos vecinos, la vivienda poseía dos crujías y disponía de los siguientes elementos: en la entrada existía un zaguán y a los lados dos habitaciones. La de la izquierda era un despacho y la de la derecha un dormitorio. Tras atravesar el zaguán se llegaba a un amplio salón, donde antaño se organizaban fiestas y bailes, y al fondo se encontraba el patio. En uno de los laterales estaba la cocina y el piso superior, al que se accedía por una escalera lateral, lo ocupaban otras alcobas.

Hay que señalar que esta vivienda sufrió en el pasado una reestructuración de sus vanos, pues se observan ciertas alteraciones en los márgenes de éstos. Parece que las ventanas y balcones, en el pasado, han sufrido algunas modificaciones. Si nos fijamos en la puerta de entrada, sobre las pilastras de piedra hay un dintel también del mismo material y sobre éste, se observa el arranque de un frontón que seguramente era de ladrillo, que en algún momento quedó interrumpido con la obra del balcón central.

 


 El frontón truncado
 

La fachada presenta una de las singularidades más destacables en la arquitectura tradicional de nuestro pueblo y de nuestra provincia, y es que bajo la cubierta de cal, se encuentra un verdadero tesoro artístico. La fachada se encuentra pintada con motivos geométricos de vivos colores asemejando elementos arquitectónicos como ladrillos de barro cocido o sillares de punta de diamante. El paso de los años ha hecho que la cal se vaya desprendiendo, sacando a la luz estos restos pictóricos. 

 

Detalles de los sillares de "diamante" en el que podemos observar el trampantojo creado al oscurecer parte de ellos para tratar de darle volumen 

 

Los fragmentos decorativos que más claramente se aprecian se componen de dos hiladas de ladrillos vistos que flanquean el balcón central. Aunque por el resto de la fachada se pueden apreciar otros restos pictóricos, así como la técnica de pintado empleada que era el esgrafiado para los dibujos geométricos, mientras el revoco aún no había fraguado. Antes de que el enlucido adquiriese dureza se aplicaba la pintura que, al estar húmeda aún la pared, era absorbida por ésta, formando parte misma de la arquitectura.

 
 
Detalle de algunas hiladas de ladrillos



Detalle de algunas guirnaldas bajo el alero

 

Otros motivos y tratamientos:

Pero también los muros de las paredes de muchas de nuestras antiguas casas conservan distintos grabados como fechas de construcción, nombres de los albañiles, cruces…

En dos viviendas antiguas, una en calle Altillo y otra en calle Arroyo, la fachada lateral recibe una decoración esgrafiada que se asemeja a palmeras. Son de trazo grueso y se hicieron cuando el revoco se encontraba fresco. Esto lo he observado también en Yunquera. En todos los casos que he visto, este tipo de decoración se ciñe a los laterales, no a las fachadas, aunque en Ojén he podido ver una que en la fachada se decoraba con líneas incisas. Esa decoración palmeada también la he podido observar en algunos antiguos puentes de la Sierra de las Nieves y debió ser frecuente en el pasado.

 


 Lateral de vivienda en calle Arroyo
 

 
 Lateral de vivienda en calle Altillo
 
 

 Lateral de vivienda en Yunquera

 

Igualmente, en algunas edificaciones he podido observar la fecha de construcción o de reparación, junto con el nombre del maestro albañil que lo acometió. Es el caso del molino de calle Marbella, que aparece “firmado” por un tal Francisco Sánchez en 1904. Y de una vivienda en calle Arroyo, que aparece rubricada en 1802, por un tal Juan al que no se le puede leer el apellido. Ésta última se edificó cuando España aún tenía un imperio y una de las flotas más temibles. La torre de la ermita de los Dolores conserva también en uno de sus muros la fecha de edificación: 1726.

 


Fecha y nombre del albañil en una vivienda de calle Arroyo
 

Fernando Sanches .... 1904
 Trasera del molino de calle Marbella
 

Otros motivos decorativos que he podido observar son cruces, como las que hay en algunos muros que dan a calle Camposanto, con una clara función protectora.

He visto también unos símbolos en varias paredes antiguas de distintas construcciones que son similares. Se trata de una flecha apuntando para abajo. Lo interpreto como la firma o marca de alguno de los albañiles, no dándole la espalda a otras posibles interpretaciones. Lo he documentado en la trasera del molino de calle Marbella y en un muro de una finca en calle Almendro.

 


  Símbolo en la trasera del molino de calle Marbella

 


  El mismo símbolo en un muro de calle Almendro

 

Pero quizás la que más me haya llamado la atención es un grabado de lo que parece un barco en la trasera de la casa nº 8 de calle Doctor Jiménez Encina (la casa de Doña Eduvigis), que da a calle la Paja. Adjunto la foto y el repintado. Si alguien ve otra cosa, que lo diga.

 


Grabado de lo que parece un barco en calle la Paja

 

Un muro, una pared, también es un espacio para la propaganda, para la publicidad. En algunas paredes de Monda, bajo la cal, aún se conservan consignas del período de la Dictadura, como ésta que se encuentra bajo el cartel de la Cruz del Carnero y que salió a la luz durante unos trabajos. Hoy día se encuentra tapado por la pintura. El texto reza: FALANGE (ESPAÑOLA) T. Y DE LAS JONS.



 Restos de consigna o lema mural


 

En una de las torres del castillo encontramos decoración

esgrafiada a base de vitolas 



CONCLUSIONES

 

El patrimonio arquitectónico tradicional en general, en Monda y en la Sierra de las Nieves, se está perdiendo ante la total inacción de todos los agentes implicados. En otros países de Europa se suelen aplicar políticas de conservación y puesta en valor para que los edificios más significativos perduren, dado que forman parte de un legado cultural compartido.

El tema de las casas pintadas también lo podemos contemplar en otros municipios de la Sierra de las Nieves. En Guaro, por ejemplo, se conservan algunas de ellas, además de que podemos ver algunos restos decorativos parietales en su iglesia; en Yunquera y Casarabonela, ocurre lo mismo, hay varias viviendas y edificios que se encontraban decorados con vivos colores. Y en pueblos de la serranía de Ronda, en su momento, también he podido comprobar la existencia de arquitecturas pintadas, al igual que en algunos lugares de la Ajarquía. Esto no sólo era una costumbre de grandes ciudades, estaba más extendido y generalizado de lo que parece.

 


  Fachada de una casa de Guaro
 

Sería coherente, en un espacio que se integra en una Reserva de la Biosfera y en un Parque Nacional, como Monda y el resto de los pueblos del entorno, que se llevaran a cabo actuaciones de puesta en valor y de dinamización que imbricaran el patrimonio natural con el cultural. Y en este caso concreto, con el de la arquitectura popular.

Estas viviendas y construcciones deberían ser catalogadas, evaluadas y debidamente protegidas para evitar su deterioro, su destrucción, su desaparición. Y, por supuesto, puestas en valor otorgándoles otros usos dado que muchas están completamente abandonadas. Recordemos en Monda como la nave de la ermita de los Dolores (de 1726) fue completamente arrasada, conservándose sólo parte de su desmochada torre la cual, si no se actúa, puede correr la misma suerte. A la par deberían desarrollarse políticas urbanísticas que tendieran a la inclusión de las formas tradicionales de la construcción en las nuevas edificaciones, en la medida de lo posible, para conservar las líneas estéticas básicas de la arquitectura popular del territorio.

Una idea que planteé en su momento, cuando me encontraba elaborando el Manual de buenas prácticas para la arquitectura popular de la Sierra de las Nieves, fue la de organizar una ruta de la arquitectura del color en la Sierra de las Nieves, naturalmente dentro del marco de la puesta en valor de la tradición constructiva popular y donde se integraran otros elementos que forman parte de ella: fuentes, edificios como molinos, lagares… Recuerdo que la AGDR Sierra de las Nieves, en el marco del proyecto De Cal y Canto, organizó una serie de rutas interpretativas por los pueblos que tuvieron una enorme acogida.

Pero me resulta llamativo que en ninguno de los museos o centros de interpretación existentes en los pueblos de la Sierra de las Nieves se incluya ninguna estancia, ningún lugar dedicado a la arquitectura popular que todos estos pueblos comparten. El tema da para dotar de contenidos a un centro de interpretación y entender uno de los patrimonios menos conocidos y menos valorados que forman parte de la identidad de nuestros pueblos.

 

 

(c) Diego Javier Sánchez Guerra